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lunes, 24 de abril de 2017

La actualidad de la energía nuclear en España. Diario El País

La energía nuclear entra en la ‘crisis de los 40’ antes de tiempo

El Gobierno ha allanado el camino para que las plantas operen más de cuatro décadas. Pero las eléctricas lanzan un pulso: si no bajan los impuestos no es rentable que sigan abiertas



Central nuclear de Almaraz, en Cáceres.
Central nuclear de Almaraz, en Cáceres.


El planeta rebasó el jueves la barrera de los 410. El observatorio de Mauna Loa, en Hawai, detectó que la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera en el hemisferio norte había superado las 410 partes por millón. Antes de la Revolución Industrial —y de que la humanidad empezara a quemar sistemáticamente combustibles fósiles para crecer— la concentración de CO2 —el principal gas desencadenante del efecto invernadero— estaba en 278 partes por millón. También esta semana la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU alertó de que el pasado mes fue el segundo marzo más caluroso desde que hay registros fiables, que datan del siglo XIX.
Esto ya casi ni es noticia, porque el planeta lleva años encadenando récords de concentraciones de gases de efecto invernadero y de calentamiento, algo que la mayoría de científicos ligan. En un momento en el que su credibilidad estaba tocada por el accidente de Fukushima de 2011, la conciencia contra el cambio climático y la necesidad de luchar contra este fenómeno ha dado alas al sector nuclear, que se reivindica como una tecnología que no emite CO2. Este sector intentó —sin éxito— que en el Acuerdo de París contra el cambio climático, de 2015, se mencionara a la nuclear como una tecnología que ayuda a luchar contra el calentamiento.

Enfrentamiento en Garoña



Iberdrola y Endesa se verán las caras el miércoles en el consejo de Nuclenor, la empresa dueña de Garoña. Iberdrola y Endesa comparten al 50% la propiedad de Nuclenor, pero discrepan sobre los pasos a seguir con la central nuclear burgalesa. Iberdrola, con el argumento principal de la carga impositiva, no ve viable invertir los 200 millones necesarios para reabrirla. Y quiere que Nuclenor desista ya de este proyecto. Endesa, aunque tampoco tiene claro que los números salgan, prefiere esperar a que el Gobierno decida si concede o no la licencia y en qué términos. El consejo del miércoles ha sido forzado por Iberdrola. Ninguna parece dispuesta a ceder.
La situación de cada empresa es distinta: Iberdrola —que encabeza el pulso al Gobierno para que baje los impuestos— está muy centrada en renovables y tiene poca generación con carbón, una tecnología condenada a desaparecer. Endesa está centrada en la nuclear y el carbón. Además, esta compañía contempla en sus cuentas una amortización de las centrales a 50 años. Es decir, da por hecho que superarán los 40, algo a lo que Iberdrola no está dispuesta si no bajan los impuestos.


"Chernóbil convirtió a la socialdemocracia europea en antinuclear; Fukushima a Merkel", resume Francisco Castejón, experto en energía atómica de Ecologistas en Acción, sobre la decisión de Alemania de aplicar un calendario para el cierre de sus centrales, que culminará en 2022. La Comisión Europea, en este apartado, se muestra neutral y deja a cada país que recorra su camino. De hecho, otros, como Reino Unido, apuestan por esta energía y por construir nuevas centrales.
Aunque lo que ocupa el debate ahora —en la UE y en muchos países desarrollados— no es tanto la construcción de nuevas plantas, sino la ampliación de su vida más allá de los 40 años, para los que en un principio fueron diseñadas. Esa barrera de las cuatro décadas solo la han superado el 15% de los reactores del planeta que están en funcionamiento, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. España también está inmersa en esa discusión. Y en un tremendo pulso entre las eléctricas y el Gobierno.
España es uno de los 30 países del mundo que emplean la energía nuclear para producir electricidad. Siete de los 441 reactores que en 2016 estaban operativos en el planeta están aquí, repartidos en las cinco centrales existentes. Alrededor del 20% de la electricidad que se consume en el país proviene de la nuclear.
Las centrales españolas están ahora en la treintena, como ocurre con la mayoría de reactores del mundo (el 56%). Pero han entrado antes de tiempo en la crisis de los 40, porque los procesos para renovar las licencias duran varios años.
Uno de los actores principales del sector —Iberdrola— ha lanzado un pulso al Gobierno: si no se reduce la carga fiscal sobre las centrales no es rentable hacer las obras de mejora en estas instalaciones para que funcionen más allá de las cuatro décadas, lo que supondría el apagón nuclear a partir de la próxima década. La semana pasada, el consejero delegado de Gas Natural Fenosa, Rafael Villaseca, recogió el testigo de Iberdrola: "No es rentable pensar en inversiones para prolongar la vida de las centrales", dijo. Un mes antes, Juan María Moreno, director del área nuclear de Endesa, abogó por una "reducción de la presión fiscal" en una comisión a puerta cerrada en el Congreso de los Diputados, según las actas consultadas por EL PAÍS.

Choque político

El Congreso ha sido el escenario de un enfrentamiento a cuenta de la ampliación de las centrales en los últimos años. PSOE y Podemos abogan abiertamente por el cierre cuando cumplan los 40. Ciudadanos no define claramente su postura. Y el PP es claramente favorable a que sobrepasen esa barrera, como argumentó el viernes en un debate celebrado en el Congreso Alberto Herrero, portavoz de los populares de Energía.    

Desde que llegó a La Moncloa en 2011 el PP ha ido allanando el camino normativo para que las nucleares puedan operar más allá de los 40. También se han dado pasos en la misma línea en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que controlan los populares. Este mismo mes el PP ha bloqueado en el Congreso, argumentando que tendría importantes efectos presupuestarios, la tramitación de una proposición de ley de Podemos que abogaba por el cierre de las plantas.
Todo parecía preparado para que las centrales pudieran prolongar la vida más allá de las cuatro décadas. Pero, cuando se acerca el momento en el que las plantas deben solicitar los permisos, el Ejecutivo se ha encontrado con el rechazo —expresado en público— de algunos de sus propietarios.
El sector nuclear es cosa de dos en España. Aunque EDP y Gas Natural tienen participación en algunas centrales, los principales dueños de las plantas son Endesa (que posee el 47% de la potencia instalada) e Iberdrola (43%). Además, la propiedad en la mayoría de las cinco nucleares está compartida, con lo que tienen que entenderse en los consejos de administración.
Todas parecen compartir el objetivo de que el Gobierno les reduzca los impuestos. Pero es Iberdrola la que está encabezando este "pulso", como lo define Juantxo López de Uralde, portavoz de Equo, formación integrada en el grupo parlamentario de Unidos Podemos. La compañía de Ignacio Sánchez Galán ha enviado varios escritos a los consejos de administración de las centrales para que se reúnan para abordar este asunto. En concreto, Iberdrola está impulsando que, desde esos consejos, se pida oficialmente al Ministerio de Energía que modifique el reglamento sobre el procedimiento para solicitar las autorizaciones de operación.
La norma actual establece que, tres años antes de caducar el permiso vigente, cada central debe comenzar el proceso de renovación. Esto supone que entre este 2017 y el próximo 2018 la mayoría de las centrales tendrían que comenzar a pedir las licencias para funcionar en la próxima década. Y, aunque todas están en la treintena, cuando soliciten los nuevos permisos ya sería para superar los 40 años de vida —de hecho, las eléctricas plantean que funcionen hasta los 60—.
En el escrito de Iberdrola se propone reducir ese plazo de tres a un año. "Teniendo en cuenta el actual contexto de explotación, con relevantes pérdidas acumuladas (...) y, en particular, los cambios regulatorios experimentados (que han incrementado notablemente la carga fiscal sobre la generación nuclear) (...) a día de hoy se considera necesario disponer de un mayor plazo", argumenta Iberdrola. También sostiene que así el ministerio tendrá también "más tiempo para abordar la situación de quebranto económico que soporta la generación nuclear". En definitiva, más tiempo para reducir los impuestos, como demanda la compañía eléctrica. "Un operador responsable, atendiendo a sus obligaciones en materia de seguridad nuclear, no podría solicitar una renovación de la autorización de explotación que le abocaría a una obligación de funcionamiento", añade la propuesta de Iberdrola al que ha tenido acceso este diario.
Si el Gobierno no cambia la norma, como reclama Iberdrola, dos de las principales nucleares del país —Almaraz (Cáceres) y Vandellòs (Tarragona)— tendrán que presentar ya sus solicitudes de renovación de la licencia para operar más allá de los 40 años. Almaraz antes del 7 de junio y Vandellòs antes del 21 de julio.
Las eléctricas tienen la vista puesta en los dos impuestos nuevos que el Gobierno creó en 2012, que gravan los residuos radiactivos. Las nucleares ya pagan unas tasas a la empresa pública Enresa, que gestiona sus desechos. Pero estas no son suficientes para cubrir en el futuro los costes de tratar y almacenarlos, según alertaba un informe del Tribunal de Cuentas de 2015. Ese mismo informe cuestionaba los nuevos impuestos que el Ejecutivo puso en marcha en 2012, al considerar que la fórmula elegida era "contradictoria" con un "modelo garantista", ya que, a diferencia de las tasas, no son finalistas y lo recaudado lo puede emplear el Estado para cualquier fin. También critican las compañías los impuestos adicionales que aplican algunas autonomías. "El Gobierno cederá si se mantiene bajo control el déficit de tarifa", vaticina Paco Castejón.

"Carece completamente de sentido ampliar la vida de las centrales"



Jorge Fabra (Madrid, 1949) fue presidente de Red Eléctrica de España. Actualmente, preside Economistas Frente a la Crisis.
Pregunta. ¿Es rentable el negocio nuclear en España?
Respuesta. El negocio nuclear en España, si seguimos la lógica de la regulación del sector, debe generar beneficios muy elevados.
P. ¿Soporta el nuclear una mayor carga impositiva que otros sectores de generación?
R. Soporta unas cargas que no son mayores que otros segmentos eléctricos. Pero no las soporta el sector nuclear, sino los consumidores. Porque el impuesto general sobre la producción que afecta a las centrales que marcan el precio —las de gas— acaba elevando los precios del mercado y, por lo tanto, subiendo la presión fiscal a la que está sometido el sector nuclear como otras tecnologías.
P. ¿El recibo de la luz subiría un 25% si se cerraran las nucleares?
R. No, esto no es cierto. Los consumidores no estamos pagando por las centrales nucleares el coste al que producen. Estamos pagando por la electricidad que producen las nucleares al mismo precio que las de ciclo combinado, que son las que marcan el precio de la electricidad en España. Sería lo mismo que tuviéramos un parque solo por centrales de ciclo combinado; tendríamos el mismo coste los consumidores. Nos cuesta lo mismo la hidroelectricidad, las nucleares, las de carbón y los ciclos combinados. Por el contrario, si la vida útil de las centrales no fuera prolongada sería sustituida con ventaja por las renovables. La fotovoltaica y la eólica han puesto de manifiesto una curva de aprendizaje, de reducción de costes, que hoy las hacen ya competitivas contra las alternativas térmicas.
P. ¿Tiene sentido ampliar la vida útil de las nucleares más allá de los 40 años?
R. Carece completamente de sentido. Ampliar la vida útil de las centrales 20 ó 30 años más implica aumentar de una manera tremenda, más del 50%, los residuos que ya tenemos y con los que estamos teniendo dificultades de gestión. Existen alternativas competitivas, incluso teniendo en cuenta el menor coste de inversión que implicaría la ampliación de la vida útil respecto a la construcción de una nueva. Está habiendo subastas de eólica y fotovoltaica en todo el mundo que se están resolviendo por debajo de los 40 y los 30 euros por megavatio hora. El hueco que podrían dejar las nucleares para la introducción de renovables a una mayor escala es fundamental para la transición energética y para ir hacia un modelo descarbonizado. Además, permitiría introducir elementos de cambio de modelo productivo en la economía española: tejido industrial, tejido empresarial, empleo de calidad. Las nucleares podrían ser sustituidas [con gran ventaja por renovables desde el punto de vista económico y de la calidad de nuestro modelo productivo.
P. ¿Los residuos se tienen en cuenta en el debate nuclear?
R. En la comunidad de expertos sí se tiene en cuenta. Los residuos son algo que está enterrado, que es pasivo, que tiene una cierta invisibilidad frente a la opinión pública. Y no está en el debate público y debería estar presente.


martes, 16 de junio de 2015

Energías rnovables en España. Diario El País

Bruselas advierte de que España no cumplirá con el objetivo de renovables

La Comisión duda de que nuestro país llegue a un 20% de energías limpias en 2020

El sector comparte las incertidumbres y pide a Industria que cambie sus previsiones


Generadores de energía eólica en la Calahora (Granada). / m. zarza
La Comisión Europea ha situado este martes a España en el grupo de nueve países que tienen complicado cumplir con la implantación de las energías limpias. Bruselas ha recomendado al Gobierno que evalúe si sus políticas son "son suficientes y eficaces para el cumplimiento de sus objetivos de renovables", que pasan por lograr que el 20% del consumo de energía total proceda en 2020 de fuentes limpias. Las empresas del sector también dudan que España llegue a esa meta y piden revisar al alza las previsiones de desarrollo del Ministerio de Industria.

 

Diecinueve de los 28 miembros de la Unión Europea están en el buen camino para cumplir con los objetivos de renovables. Pero, según el informe de seguimiento de la Comisión Europea publicado este martes, hay nueve Estados, entre los que está España, que lo tienen complicado. Partiendo de los datos de 2013 y de los diferentes planes nacionales, la Comisión hace una proyección sobre la implantación de las energías limpias en 2020. En España, el objetivo al que se tiene que llegar ese año es a un 20% de cuota de renovables. Pero en el análisis se apunta a que se quedará por debajo. La Agencia Europea del Medio Ambiente, en diciembre de 2014, ya advertía de este problema. Señalaba que existía una “incoherencia” entre los objetivos que se fijaron para España a mediados de la década pasada y la eliminación de primas a las renovables.
Dentro del grupo de posibles incumplidores están Francia, Luxemburgo, Malta, Holanda y Reino Unido. También, Bélgica y España aunque "en menor medida". En un tercer subgrupo están Hungría y Polonia, cuyo cumplimiento está vinculado a "supuestos optimistas relacionados con el desarrollo futuro de la demanda".

Objetivos

Este trabajo de la Comisión forma parte del seguimiento que, cada dos años, se hace de la directiva de 2009 sobre renovables. La meta global para la UE es llegar al 20% de cuota en 2020. Luego, cada Estado tiene su horizonte concreto para contribuir a ese objetivo común. En el caso de España, coincide con el europeo: el 20%.

Soria prevé un superávit eléctrico

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha avanzado que, teniendo en cuenta la evolución de los ingresos y los costes regulados del sistema eléctrico en estos meses, "lo normal" es que en 2015 haya superávit, aunque no ha realizado una previsión de la cuantía.
En una comparecencia ante la prensa tras la última sesión de la Comisión Intergubernamental Mixta Hispana-Rusa de Cooperación Económica e Industrial, el ministro ha explicado que para cuantificar el superávit final de 2015 será necesario esperar a la liquidación definitiva del ejercicio, que se hará en noviembre de 2016.
Soria ha puntualizado que, sea cual sea la cuantía del superávit, se dedicará a reducir el déficit del sistema eléctrico. "Según la ley, cuando haya un superávit no puede ir a disminuir la tarifa mientras en el sistema haya un déficit acumulado desde 2001".
Pese a alertar de los posibles incumplimientos en nueve Estados, el informe señala que la evaluación solo "incluye medidas de política implementadas hasta finales de 2013". La Comisión reconoce que algunos Estados ya "han tomado importantes decisiones sobre apoyo público y reformas, que podrían, si se aplican de manera oportuna", hacer que se cumpla con el objetivo de renovables en 2020. Sería el caso de Francia, que tiene una meta del 23% y acaba de aprobar la llamada Ley de Transición Energética.
Pero las políticas en España no han virado aún desde que en 2012 el Gobierno decretó una moratoria a las renovables. El jueves pasado, con motivo de la junta general de accionistas de Acciona, su presidente, José Manuel Entrecanales, no se paró en barras al pronosticar que será complicado que España alcance el objetivo del 20% con la actual legislación. "Para lograrlo habría que acometer una gran implantación de renovables y eso es improbable", subrayó. Entrecanales, además, calificó de "dramático" el impacto de la reforma energética del Gobierno. En su opinión, se trata de una legislación "muy negativa y sesgada" en un país que "ha sido y sigue siendo una de los líderes mundiales del sector de renovables".
El grupo, que ya es bastante más energético que constructor y de servicios, tiene interés por reiniciar las inversiones en este campo en España tras varios años de parón por la crisis y las medidas gubernamentales. Pero la única posibilidad es el real decreto que prepara Industria y que prevé levantar la moratoria de 2012. En ese documento se establece que saldrán a subasta 700 megavatios (MW), de los que 500 son de eólica y 200 de biomasa.
Para Entrecanales, cuya visión comparte todo el sector de renovables español, la realidad revela que las perspectivas del Gobierno son más que cuestionables porque el proceso de subastas lanzado por el Ejecutivo es "claramente insuficiente" y los escenarios de crecimiento macroeconómico contenidos en la planificación son "claramente inferiores" a las últimas estimaciones del Gobierno. La Planificación Energética 2015-2020, ideada por el Ministerio de Industria, establece un escenario en el que el consumo de energía tendrá un crecimiento medio del 0,9% anual con un aumento del PIB del 2,5%. El sector propone revisar al alza las previsiones.

6.600 megavatios

Según fuentes del sector, para garantizar el cumplimiento del objetivo se debe instalar en el periodo 2015-2020 un total de 6.600 megavatios (MW) de nueva potencia, de los que 4.600 MW serían de eólica y 1.370 MW de fotovoltaica. Además, añaden que en 2014 no se instaló nueva potencia renovable. Al contrario, se redujo un 1,5%, "por lo que el crecimiento anunciado no parece sostenible". Afirman también que la planificación presentada no está aprobada y, sobre los borradores que se conocen —correspondientes a noviembre y mayo de 2014—, se reduce la potencia instalada en renovables en casi 2.000 MW.
A pesar de haber nueve países en riesgo de no cumplir con las metas de 2020, la Comisión ha preferido centrarse este martes en las escalas intermedias. Ha resaltado que "se prevé" que 25 Estados cumplan con "los objetivos a escala nacional fijados para 2013/2014". Solo Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido se quedarán por debajo. En el caso de España, el objetivo para 2013/2014 era llegar al 12,1% de cuota y en 2013 ya era del 15,4%.

lunes, 2 de junio de 2014

Nueva planta solar. El Diario.es

Gemasolar: cómo funciona la tecnología punta solar
Una de las plantas de energía solar más sofisticada del mundo se encuentra al lado de Écija, en Andalucía, y es capaz de producir electricidad durante 24 horas seguidas a la máxima potencia
Los recortes a las energías renovables anunciados por el Gobierno han cambiado las condiciones para la empresa, que ha puesto una demanda ante el Banco Mundial y que podría cerrar la planta
Gemasolar combina la tecnología punta con una astuta ingeniería, que se apoya en procesos tradicionales con un planteamiento novedoso

  



El receptor solar de la planta se puede ver a 50 kilómetros de distancia
El receptor solar de la planta se puede ver a 50 kilómetros de distancia

La planta de Gemasolar se puso oficialmente en marcha en mayo de 2011, después de dos años de construcción y unos meses de pruebas. A lo largo de todo este tiempo le han llovido premios de todos los colores, en Europa, Estados Unidos y a nivel nacional.

Sin embargo, sobre esta planta planean riesgos de impago tras la demanda de Masdar Solar, firma de inversión estatal de Abu Dabi y una de las propietarias de la planta. Los recortes anunciados por el Gobierno a las renovables cambian las condiciones por las cuales estas inversiones vinieron al país, y ya son al menos 9 las denuncias internacionales por esta decisión del Gobierno.
La ingeniería de la planta ha sido toda una herramienta de promoción para el municipio de Fuentes de Andalucía, cerca de Écija, entre Sevilla y Córdoba, donde se encuentran las instalaciones. Su concepto ha inspirado los megaproyectos de California y Nevada, que cuentan con una inversión milmillonaria.
Pero, ¿en qué se diferencia la tecnología de Gemasolar de otras plantas termosolares o fotovoltaicas? Santiago Arias, director técnico de operaciones y gestión de Torresol Energy, la compañía que opera el complejo, lo tiene claro. “Producimos cuando nosotros queremos y no cuando las condiciones meteorológicas son favorables”, destaca.

Arias alude a la capacidad de la planta para producir energía incluso por la noche. El funcionamiento es distinto al de las centrales fotovoltaicas y al de la mayoría de las termosolares. De hecho, no hay ni una placa solar en toda la instalación. Para producir electricidad se utiliza la técnica de energía solar por concentración, en este caso se usan 2.650 heliostatos desplegados de forma circular alrededor de una torre que concentra la radiación en su parte superior.
Los heliostatos son espejos de “cristal como el del cuarto de baño de tu casa”, tal y como explica Arias, recubiertos con una capa de plata por detrás y un revestimiento del polímero epoxy. Cada uno de ellos, que cuenta con 35 espejos y 110 metros cuadrados, está controlado por un software que lo hace girar para reflejar el sol y concentrar la radiación en la torre de la forma más efectiva posible. En lo alto del receptor se concentran 140 MW de energía térmica, lo que visualmente se traduce en un punto brillante, como una especie de faro que se ve a 50 kilómetros de distancia.
Un campo de espejos concentra la radiación solar sobre un punto en lo alto de la torre

Un campo de espejos concentra la radiación solar sobre un punto en lo alto de la torre
Por el receptor de la torre se pasan unas sales líquidas, que absorben la energía. Se calientan a 565 grados y se almacenan en un tanque, aisladas. La generación de electricidad depende del nivel de sales calientes que haya acumulado, no de la radiación solar. El material se envía a un intercambiador de calor, que hace hervir agua produciendo vapor a 540 grados y más de 100 bares (un bar equivale aproximadamente a una atmósfera). Este vapor se traslada a una turbina, que al rotar produce electricidad.
“La primera parte del proceso es muy compleja, la segunda es idéntica a una planta de carbón, que tuviese una pila de carbón que conviertes en electricidad haciendo vapor”, indica el director técnico de Gemasolar.

La tecnología que mueve Gemasolar

Ahora bien, cada una de las partes de la central tiene detrás una complejidad y una técnica milimétricas. Los espejos se mueven tanto vertical como horizontalmente gracias a dos motorcillos que corrigen su posición, con el fin de ponerse en un ángulo de 45 grados entre el sol y el receptor. “Cada 20 segundos hay un programa que calcula la posición que debe de tener cada uno de los heliostatos en los dos ángulos. No hay ningún aparato en Gemasolar que compruebe dónde está al sol. Está donde decían los fenicios. Es todo matemática, no hay sensores”, confiesa Arias.
Las sales que acumulan la energía son una mezcla de nitrato sódico y nitrato potásico, escogidas porque tienen el punto de fusión adecuado. Permanecen en estado líquido, para lo cual es necesaria una temperatura mínima de 280 grados. Existen sales que se solidifican a menor temperatura, pero son más caras y teniendo en cuenta que la central usa 8.700 toneladas se ha buscado la relación óptima entre el coste y la efectividad.
Esto es una constante en la planta, donde todo se ha medido al detalle desde el principio. Por supuesto también se ha examinado el desajuste entre verano e invierno. “ En los días buenos de verano tomamos más del sol de lo que podemos convertir en electricidad. Hay algunos días que nos faltaría sal, a mediodía o a las cuatro la tarde el tanque de sal caliente está lleno”, apunta el director técnico. Estas variables se calcularon en un estudio económico que concluye que no interesaba hacer la planta más grande para esos días del año porque estaría infrautilizada en el resto del año.
La planta, por tanto, produce a ritmo constante, aunque podría generar más electricidad si tuviera otra turbina u otra más grande. Sin embargo, antes de su construcción el proyecto se desplegó en un programa de simulación, como acostumbra a hacer Sener, la empresa responsable de las obras. De esta forma se pudo comprobar cuál era el impacto si se añadían recursos, así hasta optimizar desde el punto de vista económico la planta.
Las sales se cargan de energía en el receptor.  “Es un radiador pintado de negro, para que todavía absorba más el calor. Éste negro lo ves como si fuera una estrella cuando la planta está funcionando, como una máquina de soldar”, Arias señala que a través van pasando las sales, que además de calentarse contribuyen a enfriar el receptor para que no se funda.
Gemasolar


Una vez caliente la sal líquida se envía a un intercambiador de calor donde aporta su energía al agua. En una instalación de 25 tubos, con unas presiones de más de 100 bares, uno de los líquidos circula por el interior y el otro por el exterior, generándose vapor. “ Este proceso es el mismo que tienes en una planta nuclear, en una de biomasa, en una térmica, o en una normal de carbón. El vapor lo metes en una turbina y esta turbina se pone a dar vueltas. El eje de la turbina está unido a un generador, que es un alternador que produce electricidad. El vapor se enfría al expandirse por la turbina”, indica Arias. Para que vuelva a su estado líquido el vapor hay que enfriarlo aún más y esto se hace con agua fresca.

Por qué producir las 24 horas

Cuando se consume más electricidad es durante la primera hora de la noche, ta y como explica Arias. “Los grandes fabricantes industriales trabajan a 24 horas, producen en tres turnos. Es el pequeño consumidor el que marca la diferencia. La máxima demanda se produce una hora después de la puesta de sol, se iluminan las calles, se iluminan los comercios. Además, es la típica ahora que llega la gente a casa y se pone a cocinar, a encender el horno. Es el momento en que más electricidad demanda la red. Si tú no estás produciendo en ese momento, digamos que no sirves para nada”.
En todo momento la energía eléctrica que sale de la red es la misma que la que entra. Hay más capacidad de producción de la que se necesita, motivo por el que resulta más útil generar electricidad en los picos de demanda. Arias afirma que Gemasolar cumple con la misma función que una central térmica o nuclear. Tiene 20 MW de potencia, aunque su aporte a la red está limitado a 17 ó 18 MW. En comparación con una central fotovoltaica tiene una potencia considerable, pero las termosolares suelen ser de 50 MW. Aun así, si éstas no cuentan con almacenamiento la planta de Fuentes de Andalucía genera más electricidad porque produce unas 6.000 horas anuales, mientras que la media de las otras está entre 1.800 a 2.000 horas al año.
Las instalaciones se nutren con la propia energía que generan, sólo en los días con menos sol pierden a veces esta autonomía. “En invierno, no somos capaces de producir las 24 horas, por la noche a veces nos paramos unas horas. El consumo que tienen la planta, que es muy poco, lo importamos”, señala Arias.
En lo que respecta a la modernización de la planta, Torresol Energy cuenta con programas de colaboración con universidades de la zona para incrementar aún más la precisión con que se predice la radiación solar. La información derivada se transmitirá a los 2.650 PLCs (controladores programables) que controlan los motorcillos de los heliostatos. Arias hace hincapié en la combinación de una parte más convencional con tecnología punta. “Aquí hay mucho hormigón, mucho hierro, mucho acero, pero la parte de lógica, de control, es de lo más desarrollado del mundo. Hay más señales de control en Gemasolar que en una planta química”.

La rentabilidad económica

La energía que genera Gemasolar, según las cifras que aporta Torresol Energy en su web, reduce en 30.000 toneladas al año las emisiones de CO2, suministrando electricidad a unos 25.000 hogares. Pero los costes asociados a un proyecto de estas características son grandes. Arias señala que el contrato EPC, mediante el que se les entrega la central fue de alrededor de 200 millones de euros.
La rentabilidad de la planta, en cambio, se alcanza a largo plazo. “Estas plantas no están hechas para durar cuatro ni 20 años. Con un mantenimiento y una reinversión adecuada seguirán produciendo dentro de 100 años”, Arias pone la atención sobre el precio de la energía, que dentro de unas décadas espera que haya subido considerablemente respecto al de hoy, como ha venido ocurriendo en los últimos 20 ó 30 años.
La rentabilidad a largo plazo y, por tanto, la necesidad de subvención en plantas de energía renovable ha generado una polémica que ya dura varios años. El debate se avivó en febrero, cuando el Gobierno reformó la ley sobre renovables con carácter retroactivo, reduciendo las primas. Masdar, una compañía detrás de la cuál está el Gobierno de Abu Dhabi y que posee el 40% de Torresol Energy (el otro 60% lo tiene la constructora, Sener), ha demandado a España a causa de estos recortes. No ha sido la única, el país acumula al menos otras ocho, de diferentes empresas propietarias de las centrales afectadas.
Desde Torresol Energy sostienen que en el futuro no serán necesarias las primas. “En los próximos 70 años vamos a dejar de importar gas de Argelia porque producimos la electricidad con el sol. El efecto sobre la economía española es brutal. Ojalá hiciesen 200 plantas de éstas todos los años”, Arias alude también a cómo la inversión repercute en la economía local, pues los materiales y parte de las obras se encargan a empresas del lugar.
Desde el punto de vista tecnológico, en palabras del director técnico de Gemasolar, el sector termosolar tiene un futuro brillantísimo. En España hay cerca de 60 plantas termosolares y en el resto del mundo sólo 40, de las cuales la mitad están construidas por empresas españolas. “No hay un sector donde tengamos un dominio tan brutal como en éste”, afirma el ingeniero. Resulta inevitable, sin embargo, cuestionarse si los recortes en renovables permitirán mantener una posición de liderazgo en el futuro.

miércoles, 15 de enero de 2014

Energía Eólica. Diario El País

España es el primer país donde la eólica se convierte en la mayor fuente de energía

El sector aporta 54.748 GWh, suficiente para cubrir el 20,9% de la demanda a lo largo de 2013

Madrid 15 ENE 2014 - 12:38 CET75           


Turbinas de viento para la producción de energía eólica. / EFE

El viento ha sido la primera fuente de electricidad de España en 2013, algo inédito hasta la fecha tanto en España como en el mundo, según ha informado este miércoles la patronal del sector. "España es el primer país del mundo en el que la energía eólica se sitúa como la tecnología que más aporta a la cobertura de la demanda en un año completo", según afirma la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Según datos de Red Eléctrica de España (REE), que ya habían sido adelantados a finales de diciembre, la cobertura de la demanda con eólica ha sido del 20,9%, frente al 20,8% de la nuclear.
En total, las renovables cubrieron el 42,4% de la demanda eléctrica de 2013, 10,5 puntos más que el año anterior. Por tipo de tecnología, tras la eólica y la nuclear se situó la hidráulica, que duplicó su contribución a la cobertura de la demanda con el 14,4%. Frente a esto, los ciclos combinados redujeron su participación al 9,6% y los grupos de carbón al 14,6%. La energía solar fotovoltaica se quedó en el 3,1%, solo un punto más que en 2012.
La producción eólica de 2013 ha sido de 54.478 GWh —la más alta de la historia—, lo que supone un aumento del 13,2% respecto a 2012. Según los cálculos de la asociación, esta generación es suficiente para abastecer a 15,5 millones de hogares españoles, el 90% del total. La nuclear produjo 2.337 GWh más que la eólica el pasado año, pero su contribución a la cobertura de la demanda fue menor debido a que consume más electricidad para hacer funcionar sus instalaciones, y esto se descuenta a la hora de calcular la cobertura de la demanda.
La patronal también recuerda la importancia de la eólica para rebajar el coste medio del mercado mayorita. "A principios del pasado diciembre apenas sopló el viento por el anticiclón que atravesó España, y ésta fue una de las razones de la fuerte subida de los precios del mercado eléctrico, que alcanzaron máximos horarios de 112 euros/MWh. Sin embargo, con motivo de los fuertes vientos que trajo consigo la ciclogénesis explosiva de los días de Nochebuena y Navidad, el precio del pool bajó hasta 9,18 y 5,42 euros/MWh, respectivamente. Estos records han sido posibles sin apenas aumentar la potencia instalada en el año", destacan.

Rebaja de precios

"Cuando el viento sopla, los españoles se ahorran dinero", afirman en el comunicado, aunque hay que recordar que este tipo de energía también reciben primas en función de su producción, dinero público que se incorpora a la tarifa por la parte de los impuestos.
Según afirman desde la patronal, "2013 podría pasar a la historia como un gran año para la eólica, pero no será así". "Las empresas siguen sin conocer aún el impacto económico de la reforma energética", advierten antes de señalar que "si la reforma sale adelante tal y como ha sido planteada, tendrá un efecto injusto y desproporcionado para el sector".
"Las empresas empiezan 2014 sumidas en la inseguridad jurídica –la retroactividad de la normativa que contiene la reforma energética supone que las instalaciones en marcha no van a poder contar con los ingresos esperados cuando se hicieron las inversiones– y sin expectativa alguna de futuro, ya que va a ser difícil que los inversores se animen a invertir en eólica en este país", añaden.

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