viernes, 8 de marzo de 2013

Industria automovilística española. Diario El País

España sale de la lista de los diez mayores fabricantes de automóviles del mundo

Tailandia, Canadá y Rusia pasan por delante en el 'ranking' de producción de 2012

Las plantas españolas se mantienen en el puesto 'número dos' de la Unión Europea

El sector pide más medidas para garantizar la competitividad de las 17 plantas

Madrid7 MAR 2013 - 13:05 CET


Cadena de montaje de General Motors en Figueruelas. / EFE
La industria española del automóvil se ha caído de la lista integrada por los diez mayores fabricantes del mundo. Tailandia, Canadá y Rusia han adelantado a España en este ranking, según los datos correspondientes a 2012 publicados este jueves. Con menos de dos millones de coches producidos por primera vez desde 2000, el sector español consigue mantenerse, por la mínima, en el segundo puesto de la UE. La patronal del sector, Anfac, advierte de que, pese a que se han incrementado las inversiones en los últimos meses, hay que tomar medidas para garantizar la competitividad de las 17 plantas españolas.

‘Top 15 mundial’

  1. China
  2. Estados Unidos
  3. Japón
  4. Alemania
  5. Corea del Sur
  6. India
  7. Brasil
  8. México
  9. Tailandia
  10. Canadá
  11. Rusia
  12. España
  13. Francia
  14. Reino Unido
  15. República Checa
La producción cayó un 16,6% el año pasado, hasta las 1.979.103 unidades, nivel similar al de Francia, que se coloca por detrás de España en la lista europea por muy poco. El principal fabricante de la UE sigue siendo, con diferencia, Alemania, con más de cinco millones de coches. En el mundo, la fabricación superó los 84 millones de vehículos, un 5,3% más que en 2011. China es el primer productor, seguido de Estados Unidos, Japón, Alemania y Corea del Sur. La segunda mitad del top 10 la integran India, Brasil, México, Tailandia y Canadá. España queda relegada al puesto 12º, por detrás de Rusia, y por delante de Francia, Reino Unido y República Checa.
La crisis económica en Europa, donde se encuentran los principales mercados de la industria del automóvil instalada en España, está pasando factura al sector. En 2012, solo se vendieron 699.589 turismos, un 13,4% menos que el año anterior y una cifra muy similar a los 689.076 coches que salieron de los concesionarios españoles en 1986. Aunque más del 80% de lo que se produce en España se exporta, el descenso de las ventas en territorio nacional afecta también a la producción. "La lucha mundial por atraer inversiones productivas e industriales es constante", advierte Anfac en un comunicado. "A pesar de las nuevas inversiones anunciadas recientemente, no podemos caer en la autocomplacencia; el futuro no está asegurado", añade.
El año pasado las multinacionales del automóvil invirtieron en España entre 1.500 y 2.000 millones de euros. La última en anunciar una inversión, de 130 millones, fue la japonesa Nissan, que hace unas semanas confirmó que fabricará a partir de 2014 un nuevo turismo en España. Muchas de estas inversiones se han logrado gracias a la flexibilidad laboral que caracteriza el sector, además de que en los últimos meses ha habido en España una bajada de los costes laborales. "Es necesario tanto converger en competitividad, como la necesidad imperiosa de atraer capital productivo para volver a crecer de forma sostenida", indica Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac.
La patronal presentó en noviembre pasado un ambicioso plan para elevar la producción de coches hasta los tres millones al año. Se trata de un paquete de cien propuestas con ayudas a la compra, mejoras logísticas y la eliminación del impuesto de matriculación para incrementar la productividad y dar un impulso al negocio. Estas medidas, que requieren una inversión pública cercana a los 500 millones de euros y, que de ponerse en marcha, empezarían a dar frutos en 2015, harían crecer el producto interior bruto (PIB) un punto porcentual y crearían 73.000 empleos, según sus cálculos.
De momento, la medida tomada por el Gobierno más visible han sido los planes PIVE, que contemplan ayudas para la compra de coche, y otro plan para renovar vehículos comerciales.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cambio climático

Los fenómenos meteorológicos extremos son cambio climático

Un estudio de Harvard advierte de que se intensificarán en los próximos años


Coches cubiertos por la nieve en Connecticut (EE UU) durante la fuerte tormenta del pasado fin de semana. / Craig Ruttle (AP)

Un imponente temporal de nieve, frío y viento azotó el pasado fin de semana la zona occidental de EE UU, con récord histórico de acumulación de nieve y afectando a 40 millones de personas. Tres meses antes, a finales de octubre, el huracán Sandy devastó esa misma costa, además del Caribe. Incendios, olas de calor intenso en Australia, sequías en África, inundaciones y tifones en el sureste asiático... los fenómenos meteorológicos extremos se hacen hueco muy a menudo entre las noticias internacionales. Y la reacción natural de la gente es echar la culpa al cambio climático. Los científicos no lo tienen tan claro porque es difícil identificar la tendencia de estos fenómenos puntuales en la evolución del calentamiento global.
 Ahora, un reciente informe coordinado por la Universidad de Harvard (EE UU) afirma que los primeros síntomas de la influencia del calentamiento global en los acontecimientos meteorológicos especialmente fuertes o intensos están ya aquí y van a seguir estándolo. El informe ha sido financiado por la CIA dada importancia de los impactos de estos fenómenos en la seguridad nacional, ya sea en las infraestructuras, en la energía, en la producción de alimentos, en los ecosistemas naturales o la disponibilidad de agua.

La CIA financia el estudio por el impacto en la seguridad nacional.  “ Los cambios inesperados en la meteorología regional probablemente van a definir el nuevo clima normal, y no estamos preparados para ello”, explica Michael McElroy, profesor de Harvard. Frecuentes episodios de temperaturas extremas, menos pero más intensos ciclones tropicales, más extensas áreas de sequía e incremento de precipitaciones son los tentáculos del calentamiento global.
Aunque los estudios de cambio climático anticipan un incremento de los fenómenos extremos, es intenso el debate acerca de si ya se está manifestando o no esta tendencia. Por ejemplo, en una región en la que se han registrado históricamente sequías, es difícil culpar al calentamiento global de la que se produce en un año determinado. O los huracanes: si se genera una docena de ellos al año, más o menos, de fuerza variable, los científicos no pueden claramente determinar que se deba al cambio climático la especial intensidad de algunos de ellos o el incremento de su número durante una temporada o dos.
“El clima es, esencialmente, la distribución estadística de las variables meteorológicas (temperatura, precipitaciones, humedad del aire) o rasgos generales (calor frío, sequedad, lluvia) que se dan en una región durante un periodo de tiempo, normalmente, 30 años de datos observacionales”, explican los autores del informe de Harvard, elaborado junto a la Academia Nacional de Ciencias y la Universidad de Columbia. Es delicado encajar en esta estadística la evolución de los fenómenos extremos que pudieran estar asociados al calentamiento global, teniendo en cuenta la variabilidad natural. Sin embargo, se revela claramente el cambio en las temperaturas medias en aumento de las últimas décadas.
“Un examen cuidadoso de los recientes acontecimientos meteorológicos muestra que los casos extremos, que antes se daban con una frecuencia de uno en 100 años, ahora se dan en uno de cada 20 años o menos. Las series de datos temporales no son suficientemente largas como para proporcionar la certeza estadística que uno desearía, pero los resultados son sugerentes”, afirma el informe de Harvard.

Se ha registrado un cambio en la intensidad de las tormentas. También está cambiando la intensidad de las tormentas. Hay que tener en cuenta que el calentamiento de la atmósfera significa que es capaz de acumular más vapor de agua. “En los últimos años se han observado tormentas individuales que sueltan más agua”, señala el informe. A la vez, se ha incrementado un poco el número de sequías. En cuanto a los ciclones tropicales en el Atlántico Norte, los huracanes, los datos apuntan hacia menor número de ellos cada año, pero de mayor intensidad (no hay suficientes datos de intensidad de las tormentas para el norte del Pacífico).
En resumen, ha habido un incremento significativo en condiciones meteorológicas extremas en la última década, con sequías, tormentas, tornados, inundaciones e incendios, “y todo esto es congruente con una atmósfera más húmeda y más templada debido al desequilibrio radiactivo inducido por los gases de efecto invernadero”, dicen los expertos del estudio.
Dado el enfoque de este trabajo de investigación hacia los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, los científicos no se limitan, sobre todo en sus predicciones para las próximas décadas, al territorio estadounidense, sino que abarcan también el Mediterráneo oriental, el sureste asiático, el norte de India, China y el Ártico, consideradas zonas estratégicas. La sequía que provoca pérdida de cosechas en una región del mundo, por ejemplo, puede provocar inestabilidad social. Lo mismo sucede con la disponibilidad o escasez de agua, o con la destrucción de infraestructuras, la explotación de recursos naturales, etcétera, con los consiguientes efectos políticos del cambio climático.

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