sábado, 25 de noviembre de 2017

Esperanza de vida al nacer en España




Esperanza de vida al nacer
En 1970
En 2015
40 años
50
60
70
80
90
1.
2.
3.
4.
5.
Japón

Suiza
Italia
Australia
83,9
España
83,0
83,0
82,6
82,5
7.
10.
16.
19.
22.
25.

28.
30.
34.
36.
37.
41.
43.
Francia
Suecia
Canadá
Portugal
R. Unido
Alemania

EEUU
Turquía
China
México
Brasil
Rusia
India
82,4
82,3
81,7
81,2
81,0
80,7
Media OCDE 35
80,6
78,8
78,0
76,0
75,0
74,7
71,3
68,3
40 años
50
60
70
80
90
AH / EL MUNDO GRÁFICOS
Fuente: OCDE.

´La sequía, problema medioambiental. Diario El Mundo

MEDIO AMBIENTE
Greenpeace presenta el informe 'Sequía, algo más que falta de lluvia'

Ecologistas: "La sequía ha venido para quedarse"




Embalse Barrios de Luna (León) PEDRO ARMESTREGREENPEACE
El 75% del territorio español está en riesgo de desertificación y los embalses apenas llegan al 37% de su capacidad
Existen más de un millón de pozos ilegales que explotan las aguas subterráneas
España es ya el país más árido de Europa. Es también el lugar con mayor riesgo de desertificación, con un 75% de su territorio amenazado. 2017 está siendo uno de los años más secos de las últimas décadas. De momento, la primavera ha sido la más seca desde 1965, un 23% debajo de la media, según la Agencia Estatal de Metereología. Y las previsiones para el otoño tampoco son demasiado buenas. A día de hoy, las reservas de agua embalsada apenas llegan al 37% de su capacidad. Sus impactos, serán globales.
Así lo detalla Greenpeace en el informe Sequía, algo más que falta de lluvia, en el que se analiza la grave sequía actual de manera global. Además de la falta de precipitaciones, la organización ecologista quiere poner el foco en que la mala gestión del agua y el despilfarro también son los culpables de la actual escasez de agua y demanda medidas urgentes que prevean y mitiguen los efectos de la sequía.
"A la actual falta de precipitaciones se le ha sumado la pésima gestión del agua que se ha hecho en los años de bonanza hídrica. Una total falta de previsión para afrontar periodos secos, como el actual, que se dan cíclicamente en nuestro territorio, señala Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace. "Pero parece que el que sea algo habitual tampoco sirve para prevenir. Seguimos viviendo como si la península ibérica fuera rica en agua. Una muestra: hace escasamente una semana se anunciaba la construcción de la mayor playa artificial de Europa en Guadalajara", sentencia.
Desde hace una década, España se ha comprometido a aplicar la Directiva Marco del Agua (DMA), herramienta fundamental para hacer frente a las sequías. Su principal objetivo es la protección y conservación de la calidad ambiental de todas las aguas (ríos, acuíferos, humedales, lagos y aguas costeras).
Sin embargo, el Gobierno sigue utilizando las sequías como justificación para no aplicar la DMA y hacer excepciones a la misma. Un ejemplo es el nuevo Pacto Nacional por el Agua, que pretende justificar nuevas e insostenibles obras hidráulicas. Pero seguir infringiendo la DMA no hará sino incrementar la vulnerabilidad frente a las sequías, según denuncia Greenpeace.


La agricultura está sufriendo ya inmensas pérdidas económicas y en cosechas. Este sector emplea el 84,3% del agua en España, según los últimos datos del INE. El 15,7% restante se destina al abastecimiento humano y a los usos industriales. Este consumo hace a la agricultura, especialmente la de regadío, muy vulnerable a las sequías y la escasez de agua. Y es que, a pesar de que un 75% del territorio se encuentra en zonas susceptibles de sufrir desertificación, la política agraria ha apostado por una agricultura de regadío excesiva.
La búsqueda de agua para los dueños de los regadíos ha provocado la extracción de las aguas subterráneas, que conlleva a su vez una sobreexplotación ilegal e indiscriminada de aguas subterráneas. El Ministerio de Medio Ambiente reconocía en 2006 más de 510.000 pozos ilegales. Según sus cálculos, extraían ilegalmente el equivalente al consumo medio anual de una población de 58 millones de habitantes. Sin embargo, en los últimos datos de 2017 del Ministerio de Agricultura está cifra se eleva a más de un millón de pozos, "aunque no se dan las cifras oficiales para no alarmar a la población", tal y como reconocen. Por todo esto, Greenpeace estima prioritario el cierre de pozos y extracciones no autorizadas.
El medio ambiente también está sufriendo las consecuencias de la falta de agua. En los ecosistemas acuáticos, se ha observado un crecimiento en la mortalidad de los peces, un aumento de especies invasoras y cambios en el número y la composición de las poblaciones marinas, según la organización ecologista. Además, la sequía afecta a la fauna salvaje de mamíferos, aves y reptiles, reduciendo las fuentes de abastecimiento de agua, produciendo desplazamientos a nuevas zonas, reduciendo la reproducción e incluso produciendo la muerte de algunos individuos.
Por otro lado, los incendios han evolucionado con el cambio del clima. El 96% de ellos con causa conocida están provocados por el ser humano, por lo tanto el clima no explica su origen, pero sí condiciona el estado de la vegetación que es el combustible con el que se alimenta el fuego. En situaciones de sequía, la vegetación está deshidratada, con lo que es más rápido y fácil que arda. Por tanto, en los periodos de sequía, los bosques se enfrentan a los incendios en una situación de máxima vulnerabilidad.

Otro de los impactos que más alarma crea la sequía es la la falta de agua para abastecimiento de poblaciones. Durante los periodos secos, decenas de pueblos e incluso ciudades se quedan sin agua y deben abastecerse mediante camiones cisternas o agua aportada por barcos. En 2017, afirman en el informe, al menos 124 poblaciones españolas han tenido o tienen algún tipo de restricción en su agua de abastecimiento.
Asimismo, la escasez de agua en los embalses ha reducido la producción de energía hidroeléctrica, especialmente en los meses más demandados (enero, junio y julio). La electricidad que no se produce con el agua embalsada, en lugar de sustituirse con energías renovables, se está supliendo con carbón y gas. Esto conlleva un aumento de gases de efecto invernadero, además de un incremento del coste anual de generación de electricidad, pues son las tecnologías más caras.
Greenpeace trabaja para acelerar el cierre de las centrales térmicas de carbón y nucleares así como la construcción de un sistema energético 100% eficiente, inteligente, renovable y en manos de las personas. "Pero para eso, el Gobierno de España tiene que dejar de boicotear las políticas europeas en materia de energías renovables y abandonar el real decreto con el que quiere impedir que se cierren las centrales térmicas", afirma Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Energía y cambio climático.
En relación a la salud, las sequías pueden provocar problemas respiratorios, sobre todo en grandes urbes donde los niveles de contaminantes por el tráfico se concentran. En Madrid, por ejemplo, estos niveles han superado ya el límite saludable para respirar. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) estima que cada año mueren 31.000 personas en España debido a la contaminación atmosférica en las grandes ciudades.
Por todo ello, Greenpeace considera fundamental una gestión de los recursos hídricos que se anticipe y prevea las sequías, permitiendo mitigar sus efectos negativos, tanto ecológicos como socioeconómicos. "Se trata de un reto en el que todas las personas debemos trabajar conjuntamente. Porque, la sequía ha venido para quedarse".










                             



viernes, 3 de noviembre de 2017

Exposición de cartografía histórica. Biblioteca Nacional. Madrid. Diario El País

Siga la pista: el tesoro es el mapa

La Biblioteca Nacional expone 200 piezas de cartografía de varios siglos y regiones del planeta que muestran las formas en que el hombre ha querido domesticar el mundo

Mapa de los Países Bajos en forma de león (1622) de Pieter van den Keere.
Mapa de los Países Bajos en forma de león (1622) de Pieter van den Keere.
Seguían las pistas con el mapa del tesoro y resultó que el tesoro era el mapa. La cartografía es arte y ciencia y está llena de joyas por las que algunos piratas perderían a gusto una pierna. Aunque la fascinación por los mapas no es solo cosa de los corsarios, como han popularizado la literatura y el cine, cualquiera puede soñar mirando un dibujo de confines difusos, rutas imposibles, parajes perdidos, tierras ignotas. Hasta el 28 de enero, los visitantes de la Biblioteca Nacional (BNE) pueden navegar el mundo entero y viajar en el tiempo a través de 200 piezas que son mapas, manuscritos, grabados, atlas, cartas náuticas, obras de arte, en definitiva, que parecen salidas de un cofre enterrado bajo la arena, a la derecha de la gruta del diablo y 100 pasos más allá siguiendo la sombra de la palmera solitaria en una isla remota.
Para seguir la pista de la exposición Cartografías de lo desconocido, los comisarios Sandra Sáenz-López Pérez y Juan Pimentel, historiadora del arte y de la ciencia, respectivamente, han organizado el espacio en varias secciones para distinguir aquellas épocas imperialistas donde en los mapas se representaba solo lo que interesaba, de aquellas otras en las que el interés se desplazaba hacia los paisajes humanos de las tierras recién descubiertas o en los monstruos imposibles salidos de las aguas. Fascinantes por misteriosos son también aquellos dibujos llenos de detalles de sitios inexistentes, como la Atlántida, Utopía, Jauja... Interesante detenerse también en el rincón literario, donde la topografía son los cimientos sobre los que los escritores levantaron sus grandes historias. Ahí está, por ejemplo, el que diseñó Juan Benet para su Región, con pueblos, montañas, caminos, minas, centrales nucleares, todo un mundo de ficción para no perderse por el libro. O el que muestra las andanzas de Don Quijote, diseñado por uno de los grandes geógrafos españoles, Tomás López de Vargas en el siglo XVIII, con dibujos de Gustave Doré.

Estos son muy recientes. El mapa más antiguo del que los comisarios tienen constancia es una representación del pleistoceno tallada en piedra del norte de Italia donde se pueden ubicar viviendas, poblaciones, ríos... Y los más modernos nos hablan en el coche con la voz que elijamos. “El mundo de los mapas es más antiguo que la escritura”, recordó la comisaria, porque todo hijo ha tenido la necesidad de orientarse o de mostrar un camino, de ahí los garabatos en una servilleta de bar o en el papel de un caramelo.
Planisferio celeste (1688) de Frederick de Wit.
Planisferio celeste (1688) de Frederick de Wit.
Pero el arte de la cartografía y la fascinación que suscita responde al interés de los humanos por “domesticar el mundo, interpretarlo, conocerlo”, explica el comisario. O tomarlo como propio señalando unas fronteras que, una vez en el papel, adquirían la consistencia de muros políticos. Ahí está si no ese enorme mapa de África vaciado de contenido, casi mudo, como aquellos en los que los niños aprendían en la escuela. Estaban lanzando un mensaje colonizador: “No hay nada ahí dentro, pueden entrar y poner sus nombres, conquistar aquellas tierras, clavar banderas de todos los colores”. Era el siglo XIX. Tiempo atrás, el interés fue bien distinto. El siglo anterior los mapas orlados mostraban a exóticas gentes que alargaban sus labios con anillos, se adornaban con vistosas pinturas o remataban con plumas las testas oscuras. Porque aquellas joyas servían para repartir el conocimiento urbi et orbi. En las escuelas, en el club, en los museos de ciencias naturales.
Mapas orlados, croquis de sitios tan desconocidos como sus autores, rollos de metros y metros con la historia del mundo a todo color, prácticas tablillas chinas que se despliegan en acordeón, la Ciudad Prohibida de Pekín o aquella peculiar respuesta a Felipe II desde las Indias... Se ve que el monarca pidió detalle de algunas tierras allende el mar y recibió una preciosa pintura, esta sí más obra de arte que plano certero, que le enviaron los mexicanos. Por allí flotan los bueyes, las casitas, un río baja vertical y azul, aquí un puente, allá un barranco. “Es como un Chagall”, dijo ayer admirado el comisario. Sí, pero este de 1580.
A las muchas y valiosas piezas que guarda la Biblioteca, algunas nunca expuestas, se han sumado otras del archivo del Centro Geográfico del Ejército, Archivo General de Indias, Palacio Real, Monasterio de El Escorial, Fundación Casa Alba, entre otros. El ejemplar expuesto más antiguo es un plano mozárabe entre siglo VIII y XI. Y hay también algún globo terráqueo. Que la tierra era redonda se sabía ya en la Grecia clásica, otra cosa es que muchos siglos después tuvieran problemas con la perspectiva y donde iban a trazar una esfera les saliera un círculo. Con esa forma redonda se representaban incluso las ciudades, no solo la Tierra. Y otros metían en mundo en la silueta de un león. La imaginación es infinita, “y la portabilidad ya era importante siglos atrás”, explican los comisarios, de ahí las tablillas chinas, por ejemplo. Y ahora los móviles. “Siempre se ha tratado de tener el mundo en la palma de la mano”, dijeron.
Una de las secciones de la sala muestra mapas fenomenológicos, es decir, lo que había ocurrido pero que nadie conocería si no se plasmaba en un papel, si no tenía un lugar. De ahí la expresión “esto tuvo lugar” como equivalente a ocurrir. En la Biblioteca Nacional el mundo entero encuentra estos días su lugar. Y si el sitio no cabe en el mapa uno puede seguir soñando márgenes afuera. Porque tan interesante es lo que recoge la cartografía como lo que silencia.

La España de las fronteras inacabadas

Preguntado uno de los dos comisarios, Juan Pimentel, sobre su pieza favorita de la exposición señala un enorme mapa donde se atisba España. Es una copia de un original perdido e inacabado de 1739 a 1743, de Claudio de la Vega y Carlos Martínez. Limita con el Mediterráneo al este, al sur con Cádiz, y al norte con el País Vasco, más o menos. El oeste llega a Portugal por Extremadura, pero Castilla y Galicia no salen. “Es el mapa improbable, el de la España hipotética, la ilustración insuficiente... Me sugiere la dificultad de este país para proyectarnos en un lugar común”, dijo. Y la cosa siguió por Cataluña.

jueves, 17 de agosto de 2017

Turismo. Diario El País

Cuántos turistas caben en España?

El tope de plazas impuesto en Baleares abre el debate sobre la sostenibilidad de un sector que representa el 11% del PIB español

Bañistas en la playa de la Barceloneta (Barcelona) el domingo 13 de agosto.
Bañistas en la playa de la Barceloneta (Barcelona) el domingo 13 de agosto.
Barcelona impide la apertura de nuevos hoteles en el centro, e incluso diseña una senda de decrecimiento en las zonas más saturadas.
Baleares decreta un tope de 623.624 plazas turísticas, con vistas a que este número vaya cayendo progresivamente hasta quedar ligeramente por encima del medio millón.
Actos vandálicos aislados bajo el paraguas del nuevo término de moda, la turismofobia, se han convertido en la serpiente del verano.
Y, por si todo esto fuera poco, el operador turístico TUI echa más leña al fuego al afirmar que España ya está muy llena; y que otros destinos se beneficiarán de esta saturación.
Frente a la masificación, el sector aspira a diversificar las visitas en distintas zonas y épocas del año
Pero, ¿es realmente así? ¿Son los más de 80 millones de visitantes extranjeros previstos para este año ya demasiados? La respuesta, compleja y con muchos matices, se resume en una especie de término medio: sí en algunos lugares y en algunas épocas del año; no con carácter general.
Incluso el propio sector admite la necesidad de abordar el desembarco masivo de visitantes con chanclas y bermudas en determinadas ciudades o islas. “En estos lugares, es necesario o bien limitar las capacidades de acogida o bien subir los precios de forma importante. Por eso creemos que la ley balear va en la buena dirección”, asegura José Luis Zoreda, vicepresidente y portavoz de Exceltur, el organismo que ejerce como lobby del turismo español. El objetivo primordial es, según Zoreda, doble: mantener como locomotora del crecimiento un sector que genera más de 2,5 millones de empleos directos y que, con el 11% del PIB, es ya la primera industria del país. Y, al mismo tiempo, evitar que sus efectos negativos acaben por extender una antipatía entre amplias capas de la población.
¿Cuántos turistas caben en España?
Pese a todo el revuelo levantado, el techo de plazas turísticas no es ninguna novedad en Baleares. Se estableció en 1999 bajo el principio de intercambio, que consistía en la creación de una bolsa de alojamientos en la que no se podía dar de alta ninguna cama si previamente no se había dado de baja otra. Pero tras unos años en los que esta norma se desvirtuó y, sobre todo, tras la irrupción masiva de las plataformas online de apartamentos turísticos, el Gobierno que dirige la socialista Francina Armengol se ha propuesto poner orden en el sector.
"Hay que limitar la capacidad o subir precios”, opina el ‘lobby’ del sector
Para ello ha decretado una moratoria de un año para Airbnb, Homeaway y similares, y convierte en ilegales los pisos turísticos que hasta ahora funcionaban al margen de la legalidad. Los incumplidores tendrán que hacer frente a cuantiosas multas. El Gobierno también acota las plazas actuales a 623.624, de las que unas 50.000 están en la bolsa de alojamientos aún sin atribuir. Para el futuro se plantea no renovar cerca de 120.000 licencias, las concedidas de más desde que la creación de los topes hace casi dos décadas.

Límites sobrepasados

¿Considera el Gobierno balear que las islas acogen ya a demasiados turistas? “En verano no se puede crecer más. Se han sobrepasado los límites. Tenemos que reequilibrar el modelo, demasiado dependiente del turismo”, responde Gabriel Barceló, vicepresidente y consejero de Turismo. Este político del partido econacionalista Més insiste en reenfocar el debate: no solo importa el número total de visitantes, sino la calidad de los servicios que se ofrecen. Para ello, compara la situación de Baleares y Canarias, dos archipiélagos que reciben un número similar de turistas —más de 15 millones el año pasado, en su mayoría extranjeros— pero con distintas capacidades de acogida.
Ya en los años noventa se intentaron fijar máximos de ocupación
“Canarias tiene más islas y más grandes. Y, además, los viajeros allí están mejor repartidos a lo largo del año, mientras que aquí llegan sobre todo en verano”, explica Barceló. Incluso dentro de una misma comunidad, las diferencias son también abismales. No tiene nada que ver la masificación de la localidad mallorquina de Magaluf o la ibicenca Sant Antoni, por ejemplo, con la más tranquila Santa Eulalia, también en Ibiza.
El discurso de este político econacionalista coincide en este aspecto con el de los representantes del sector: ambos reclaman una mayor diversificación en la oferta. “No tiene sentido hablar de cupos nacionales. La realidad es muy diversa. En Teruel el turismo no es un problema ahora ni probablemente lo será nunca. Pero en Barcelona se están superando los límites de capacidad. O en Palma. Allí tenemos un problema”, añade Zoreda.
Un experto pide evitar a los ‘hooligans’ y fomentar al viajero responsable
Y es en estos lugares donde el sector corre el riesgo de alienar la simpatía hasta hace poco prácticamente unánime en la población. Por primera vez en la historia, los ciudadanos de Barcelona ven al turismo como el principal problema de la ciudad, según reveló en junio una encuesta del Ayuntamiento.
Las cuotas baleares fueron recibidas con poco disimulada satisfacción por los hoteleros, que sin embargo criticaron la posibilidad de reducir plazas en el futuro; y por una abierta hostilidad de los principales perjudicados por la normativa, las plataformas como Airbnb, que veían en los planes del Gobierno balear un atentado contra su actividad.
Expertos como Juan Ignacio Pulido conceden que la limitación de plazas puede tener sentido en lugares como Baleares. Pero este profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén insiste en que la solución no vendrá tan solo limitando la oferta. “El problema de Magaluf no es de oferta, sino de demanda. Hay que tomar medidas para impedir que vengan los hooligans e incentivar el turismo responsable. Y no se puede meter en el mismo saco a todos los establecimientos. No es lo mismo una plaza de hotel que dispone de depuradora de agua y medidas de ahorro energético que otro que no lo tenga. O uno que paga buenos salarios y otro que no”, concluye Pulido.
Desde las tecnológicas, las críticas a la ley balear son todavía más despiadadas. Fernando Encinar, jefe de Estudios de idealista.com, dice que está “en shock” por la decisión del Gobierno. “Dentro de un año, veremos que la gente que quiera alquilar usará plataformas desconocidas, y por lo tanto más difíciles de controlar. Veremos fraudes y abusos por culpa de una prohibición que no va a solucionar nada”, responde.

Revolución de Airbnb

El turismo español ha pasado en solo 15 años de recibir a 50 millones de extranjeros a los cerca de 84 millones previstos para 2017. En este periodo, el número de plazas —en hoteles, campings, apartamentos turísticos reglados, turismo rural y albergues— ha crecido en 800.000, hasta llegar a los 3,3 millones del pasado junio, según los datos del INE.
Pero pocos impactos ha experimentado el sector comparables a la irrupción de Airbnb y otras plataformas que han facilitado que un alemán pueda vivir su experiencia mediterránea alquilando un piso en el Eixample barcelonés prácticamente sin intermediarios. Según los cálculos de Exceltur en 22 ciudades, el número de pisos turísticos superó por primera en 2016 al de plazas hoteleras.
Las plataformas de apartamentos turísticos argumentan que, con su actividad, contribuyen a redistribuir los ingresos de un sector en ebullición a segmentos de la población que hasta ahora no se beneficiaban. Este argumento es en parte cierto. Pero obvia otras consecuencias perjudiciales que ha traído el que tantísimos propietarios se hayan convertido de la noche a la mañana en pequeñísimos empresarios de la hostelería. “Ha habido un crecimiento descontrolado al que hay que poner coto. De repente llegan a Barcelona decenas de miles de personas con las que las infraestructuras hoteleras y turísticas no contaban. Así se genera una presión tremenda sobre el territorio”, replica el experto en turismo Antonio Bernabé.
Los empresarios del sector llevan años frotándose las manos con récords que se superan mes a mes. 2017 promete sobrepasar todas las expectativas. Pero es importante tener en cuenta que muchos de los que llegan a España son turistas prestados, viajeros que huyen de los problemas de otros destinos —principalmente, los países afectados por las tensiones tras las primaveras árabes—; y que tan pronto como se tranquilice la situación volverán a esos lugares. Así se explica la llamada del operador TUI a los hoteleros españoles a contener los precios, con la amenaza velada de apostar por otros destinos.
Mientras tanto, España debe hacer un difícil equilibrismo entre afrontar la saturación en determinadas zonas, apostar por actividades que vayan más allá del sol y playa, y evitar que un creciente número de ciudadanos sienta que la turistización de sus ciudades les expulsa poco a poco de sus barrios. Y, todo ello, sin olvidar al inglés que elige la costa gaditana para pasar sus vacaciones.

De la moratoria canaria al plan de Valencia para Airbnb

El debate sobre los límites del turismo ha rebrotado ahora tras la decisión de Baleares de fijar un tope de plazas. Pero no es nuevo. A principios de este siglo, el Gobierno de Canarias impulsó una moratoria hotelera que, pese a sus excepciones, ha dejado de estar en vigor recientemente. Junto a la gestión del suelo, las Administraciones locales y autonómicas se enfrentan ahora a un reto tan o más peliagudo: qué hacer con los pisos turísticos no reglamentados que se alquilan a través de plataformas como Airbnb.
“Todas las ciudades estamos trabajando en cómo afrontar el aumento incontrolado de estos apartamentos. En Valencia preparamos un plan estratégico basado en la sostenibilidad cuyas conclusiones presentaremos en septiembre”, asegura Antonio Bernabé, director de la Fundación Turismo Valencia.
El Ayuntamiento de Valencia, donde gobierna en coalición Compromís, PSOE y València en Comú, se ha reunido con las partes afectadas para estudiar cómo abordar la proliferación de estos apartamentos. Las autoridades se plantean el establecimiento de una tasa especial sobre los pisos turísticos y la creación de un observatorio que cuantifique y analice la situación. “Hemos identificado muchos apartamentos que se escapan a cualquier tipo de control. Es cierto que en Valencia el fenómeno aún no se ha extendido tanto como en otras ciudades. Pero creemos que es mejor actuar preventivamente, antes de que se convierta en un gran problema”, concluye Bernabé.

Estos son los puntos con más turistas de España


Analizamos los lugares donde se concentran los visitantes. En verano, algunos pueblos tienen más turistas durmiendo en hoteles que residentes en sus casas

Estos son los puntos con más turistas de España
España recibió 61 millones de turistas extranjeros en sus establecimientos en 2016, según Eurostat. En España hay 48.000 hoteles, pensiones y camping que suman 4,5 millones de camas. El turismo es la primera industria del país y supone un 11% de su PIB. Pero es una industria concentrada y eso produce tensiones. El 91% de las pernoctaciones de turistas extranjeros fueron en la costa. De las 10 regiones con más turismo de Europa, la mitad son costas españolas: Canarias, Baleares, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana. El caso de Canarias es espectacular: si fuese un país, sería el quinto con más pernoctaciones de turistas de la UE, detrás de Reino Unido, Italia, España y Francia. A continuación analizo los municipios con más concentración turística de España.
El gráfico siguiente muestra los 25 puntos con más visitantes en hoteles. Los líderes son Madrid y Barcelona con 18 y 20 millones de reservas en 2016. Detrás vienen los destino de playa: San Bartolomé, Adeje, Benidorm. En la lista destacan Canarias y Baleares. Y es evidente el dominio de los visitantes extranjeros, que suponen el 78% de las pernoctaciones en estos destinos.
Estos son los puntos con más turistas de España
Esas son las cifras absolutas, pero no tienen en cuenta el tamaño de los municipios receptores. ¿Dónde hay más turistas por habitante? Para medirlo he calculado las pernoctaciones por día y habitante. En Sant Llorenç des Cardassar (Baleares) y Pájara (Canarias) hay un turista durmiendo en un hotel por cada habitante… todos los días del año. Entre los 10 puntos con más densidad turística hay dos en Comunidad Valenciana, dos en Baleares y cinco en Canarias. Aunque en la lista hay algunos destinos de montaña —Sallent, Naut Aran, Benasque, Vielha, Albarracín—, el dominio de la costa y las islas es evidente sobre un mapa, que podéis consultar en este enlace.
Estos son los puntos con más turistas de España
Estas densidades turísticas se multiplican en los meses de verano. España es un destino claramente estacional. Durante el verano, En Sant Llorenç des Cardassar hay tres turistas en hoteles por cada habitante. Otros cuatro lugares superan el ratio de un turista, un residente: Capdepera, Pájara, Salou y Peñíscola.
Estos son los puntos con más turistas de España
Estos datos ilustran otro fenómeno: la estacionalidad. Casi todo los destinos de costa concentran sus visitas en los meses de verano. Sanxenxo recibe el 64% de sus turistas entre junio y agosto. Pasa lo mismo en Baleares —Sant Llorenç, Capdepera y Calvià reciben la mitad de sus visitas en esos meses— y también en Salou, Lloret de Mar, Peñíscola o Mojácar. La gran excepción es Canarias, por su geografía. San Bartolome, Pàjara o Adeje tienen visitantes todos los meses. Los beneficios son evidentes. Ser un destino todo el año permite aprovechar mejor las infraestructuras y genera actividad económica todo el año. El trabajo es más estable y el turismo podría ser menos intensivo. Evitaría las ciudades fantasma en invierno.
La otra excepción entre los destinos de playa es Benidorm. La ciudad alicantina recibe solo un 32% de sus visitas en verano —una cifra baja para un destino de playa— y hasta el 18% el invierno. Es un caso intermedio entre los dos extremos de estacionalidad que se representan en el último gráfico. A un lado, los destinos canarios que, como San Bartolomé, reciben turistas todo el año; y en el otro, destinos que como Palma o Lloret de Mar triunfan solo en verano.
Estos son los puntos con más turistas de España
Estos datos de concentración turística suponen una paradoja. La polémica con el turismo parece más fuerte en ciudades como Barcelona, Madrid o Palma que en municipios pequeños donde el turismo es más intensivo. Una razón quizás sea económica. En Madrid o Barcelona mucha gente sufre las molestias del turismo sin beneficio directo. Los vecinos del centro no viven del turismo (y quienes sí viven de él probablemente viven en otros barrios). No ocurre lo mismo en Canarias, por ejemplo, donde el estímulo turista es evidente para los residentes: genera el 37% de los empleos, según Exceltur. Allí se ven los costes del turismo, pero también sus beneficios, para el conjunto de la sociedad y sobre todo para uno mismo.
Fuentes. Los datos de pernoctaciones provienen del INE (Encuesta de Ocupación Hotelera) y también las cifras del censo de población de cada punto turístico.

domingo, 13 de agosto de 2017

Incendios forestales en España. Diario El País

‘Pastorear’ los incendios forestales


Cuanto más eficaces se hacen las autoridades españolas en extinguir pequeños fuegos, más contribuyen a la formación de otros incendios más grandes

Un alcornoque que ha rebrotado tras el último incendio en Doñana.
Un alcornoque que ha rebrotado tras el último incendio en Doñana.
España es el país con más medios aéreos de extinción por hectárea forestal del mundo. Cantidades ingentes de fondos públicos se destinan a mejorar y aumentarlos, mientras que los presupuestos destinados a la prevención se reducen cada año, ignorando que los grandes incendios forestales son la consecuencia de la acumulación de excedentes de vegetación, el denominado combustible forestal. Las políticas de lucha contra incendios seguidas hasta ahora son generalmente reactivas y cortoplacistas, y ofrecen respuestas de contención, pero no soluciones.
El ciudadano está convencido de que nos estamos quedando sin bosques, cuando la realidad es que España es el tercer país del mundo tras China y EE UU en el que más aumentó la superficie forestal durante la pasada década. Con un crecimiento anual de 118.500 hectáreas, según datos de la FAO, nuestros espacios forestales se han duplicado en los últimos 100 años. En España contamos con 27 millones de hectáreas de superficie forestal, el 55 % del territorio, aunque lo que ocurre no es que aumenten los robledales, los hayedos o los alcornocales, sino que nuestros campos y montes se están matorralizando.
El fuego es un proceso químico que requiere la simultaneidad espacial y temporal de tres componentes: combustible disponible, fuente de calor suficiente para iniciar la reacción y un agente oxidante o comburente que la mantenga. El denominado Triángulo del Fuego nos recuerda constantemente que solo podemos actuar frente al combustible (la vegetación forestal), puesto que el oxígeno del aire (comburente) está siempre presente, y las fuentes de ignición (calor) son demasiado fáciles y abundantes en nuestros días.
Pero el daño potencial de un incendio no se debe a su inicio sino a su crecimiento, y este depende de nuevo de tres variables: la orografía, puesto que el fuego se desplaza leyendo el paisaje; el combustible que lo alimenta y las condiciones meteorológicas que lo dinamizan, por lo que el Triángulo de la Propagación apunta de nuevo al combustible como nuestra única opción de manejo, pues no podemos modificar las condiciones orográficas ni meteorológicas de nuestros montes.
Los términos “resistencia” y “resiliencia”, muy utilizados en psicología, están íntimamente ligados, pero son conceptos distintos. Resistencia es la capacidad de soportar las adversidades, mientras que resiliencia es la de recuperarse de ellas.
La lucha contra las llamas necesita un cambio de modelo en la extinción
Conocemos como especies pirófitas a las que han desarrollado sistemas que les permiten cohabitar con los incendios. Podemos agruparlas en pasivas, que son las resistentes al fuego (cortezas gruesas o corchosas, troncos grandes o muy altos, u hojas gruesas y con gran capacidad de acumulación de agua…) y activas, que son las resilientes (diseminaciones explosivas tras los incendios, nuevos brotes a partir del tronco quemado o cortado, germinaciones masivas a partir de semillas latentes, refoliación...). La resiliencia implica, por tanto, una elevada capacidad de autosucesión.
Lo ideal es que nuestros montes permanezcan resistentes a los regímenes naturales de incendios, y muy resilientes para su rápida recuperación ante los incendios extraordinarios. Los paisajes mediterráneos son de los más resilientes del mundo, dado que la inmensa mayoría de sus especies han desarrollado mecanismos de regeneración tras los incendios de gran eficacia. Nuestras especies arbóreas son también bastante resistentes gracias a cortezas gruesas o corchosas, a portes robustos y grandes secciones que soportan el paso frecuente de fuegos de suelo rápidos.
Gestionar bien el fuego pequeño es 'vacunar' el monte contra el grande
El problema es que la acumulación de matorral y combustible fino en torno al arbolado, por abandono de usos y exceso de celo en la extinción de los incendios que deberían constituir su régimen natural, hace que el fuego se instale más tiempo junto al tronco y acabe por prenderlo arruinando así la resistencia inicial de las especies y comprometiendo la capacidad de autosucesión del sistema.
Política y socialmente suele relajarnos identificar la causa de cada incendio, pero esa es una reacción injustificada, puesto que las causas de la ignición son independientes de las de la propagación. Ni el rayo ni el mechero del terrorista ambiental suponen per se un gran incendio, son las condiciones del monte las que lo propician.
Cuanto más eficaces somos en la extinción de los pequeños incendios, más contribuimos a la formación de grandes incendios, puesto que estos se encontrarán con más superficie y carga forestal para su desarrollo. De ahí la necesidad urgente del cambio de paradigma en el tratamiento de los incendios forestales, sustituyendo el objetivo tradicional de acabar con cada conato en el menor tiempo posible y a cualquier coste por el más lógico, sostenible y sensato de ordenar lo inevitable, puesto que los incendios forestales en el ámbito mediterráneo son algo tan seguro como el agostamiento estival de pastizales.
Paradójicamente, el aumento y mejora de los medios de extinción nos hace más eficaces en ese cometido, pero mucho menos eficientes al aumentar el gasto. Ello, además, resta resistencia a nuestros montes al acumular más carga para el próximo incendio, propiciando ecosistemas más vulnerables (menos resilientes) al aumentar la severidad y el daño potencial de ese próximo e inevitable gran incendio que tarde o temprano llegará. Aprender a convivir con los pequeños incendios evitará los grandes, así de simple.
La protección de las personas y sus bienes ha de ser la prioridad absoluta en la actuación ante los incendios. Condiciona siempre su tratamiento, pero, una vez salvaguardada la población, cada incendio fortuito supone una oportunidad de gestión para la prevención de próximos eventos en peores circunstancias. Es decir, el fuego bien gestionado es una herramienta para la única solución a nuestro alcance, el manejo de la vegetación. Lo que propongo, sí, es pastorear los incendios como si de ganado se tratase para generar discontinuidades que, amén de propiciar el deseado paisaje en mosaico, vacune el monte contra el gran incendio fortuito.
El manejo de los combustibles forestales es la piedra angular también de la prevención inteligente, basada en el estudio y conocimiento del comportamiento del fuego, frente a la prevención clásica e intuitiva, basada en la creación de cortafuegos en función de delimitaciones administrativas, o de otros usos que tan reiteradamente se han demostrado inútiles. Las quemas prescritas y el pastoreo de los incendios son una herramienta sensata y eficiente para hacer ingeniería forestal cercana a los procesos naturales, propiciando un régimen de incendios compatible y sostenible en los montes, lo que a su vez favorece los hábitats de las especies autóctonas, las más resilientes.
La identificación de los lugares donde el fuego se multiplica para la determinación y tratamiento de los puntos estratégicos de gestión, nos permitirá propiciar el confinamiento de los incendios en la cuenca de propagación donde surjan, optimizando cada euro invertido en prevención.
La redacción de planes de extinción anticipada nos permitirá, además, ejecutar los trabajos de preextinción que hagan seguras y eficientes las operaciones de extinción futuras, como la caracterización y adaptación de puntos de agua, accesos, lugares de anclaje táctico, rutas de escape, zonas seguras o puntos de aterrizaje y recogida de personal.
Por todo ello creo que la necesaria actualización de principios en la lucha contra incendios pasa por el cambio de paradigma en la extinción y la ordenación preventiva, basada en el conocimiento científico sobre el comportamiento del fuego forestal. La experiencia nos ha demostrado que no es eficiente acometer la planificación preventiva de forma paralela a la ordenación productiva de los montes. Con demasiada frecuencia un gran incendio ha tirado por tierra los planes de ordenación de montes aprobados.
Es conveniente que en el marco de la economía verde circular se redacten y ejecuten cuanto antes planes de ordenación con el objetivo de prevenir los grandes incendios forestales mediante la puesta en valor de los recursos naturales y el aprovechamiento de los excedentes de biomasa. Y que sean la ciencia forestal y el conocimiento sobre el fuego la base de la prevención; planes en definitiva que generen montes y paisajes resistentes y resilientes.
La puesta en valor de nuestros recursos forestales permitirá la sostenibilidad económica de las labores preventivas necesarias para limitar el desarrollo de los incendios forestales mediante la segmentación del paisaje, sin depender de los siempre escasos presupuestos de las Administraciones públicas. Solo así conseguiremos reducir el riesgo de ruina técnica que para una comarca puede llegar a suponer un gran incendio y nuestro entorno forestal podrá ser, como antaño, una oportunidad real de generación de riqueza, creación de empleo y dignificación de la vida rural.

Alejandro García Hernández es máster en Ciencia y Gestión Integral de Incendios Forestales.

viernes, 28 de abril de 2017

Población española. Abril 2017. Diario El País

España pierde población por quinto año consecutivo


El padrón continuo disminuye en 17.982 personas en 2016 y se sitúa en 46,5 millones

La población española desciende por quinto año consecutivo, según el informe anual del Instituto Nacional de Estadística publicado este miércoles como avance provisional. El padrón continuo disminuyó en 17.982 personas, lo que sitúa el número de habitantes en España en 46,5 millones a 1 de enero de 2017. Esta pérdida se debe a la disminución de los extranjeros, que son un 1,5% menos respecto al año anterior.  
España pierde población por quinto año consecutivo
Desde que en 1998 se comenzaron a publicar estos datos, la población empadronada en España había aumentado todos los años. Fue a partir de 2012 cuando empezó a disminuir. El mayor descenso se produjo en 2013, en el que se marcharon casi medio millón de extranjeros. La tendencia a la baja se ha ido manteniendo también durante 2016, con 68.723 menos, aunque ha sido el año de menor intensidad. En la actualidad, del total de la población, el 90,2% son de nacionalidad española y el 9,8% extranjeros.
Dentro de los extranjeros inscritos, que suman 4.549.858, los más numerosos de la Unión Europea son los rumanos (684.532), los británicos (236.669) y los italianos (189.005). Entre los no comunitarios destacan los marroquíes (747.872), los chinos (207.593) y los colombianos (145.055). Durante 2016 aumentó considerablemente el número de venezolanos (14.283 más), de chinos (7.446) y de italianos (6.736). Los mayores descensos se dan entre rumanos (-32.930), británicos (-19.832) y ecuatorianos (-16.703).
España pierde población por quinto año consecutivo
Las comunidades con mayor proporción de extranjeros son islas Baleares (16,7%), Cataluña (13,8%) y Región de Murcia (13,5%). También Melilla con un 15,5% de población extranjera. Las que tienen menor proporción de extranjeros son Extremadura (2,9%), Galicia (3,2%) y Principado de Asturias (3,7%).
España pierde población por quinto año consecutivo
Durante 2016, el número de extranjeros disminuyó en todas las comunidades autónomas, excepto en Cataluña con 15.057 personas más, País Vasco con 2.967 y Comunidad de Madrid con 886 más. También aumentó en Ceuta con 210 y en Melilla con 27.
Por edades, el 15,9% de la población tiene menos de 16 años, el 37,3% tiene entre 16 y 44, y el 28% tiene 65 o más. La edad media de los españoles es de 42,9 años y de los extranjeros 35,8. Según el INE, el 49% de los españoles inscritos en el padrón son hombres y el 51% mujeres, al contrario que los extranjeros, en los que el número de hombres es mayor con un 50,4%.

Comunidades autónomas

En el último año, la población ha disminuido en 10 comunidades y ha aumentado en el resto. Madrid con 37.588 personas más, Cataluña con 28.689 e islas Baleares con 8.035 son las tres que más destacan. Ceuta (440 más) y Melilla (52) también han crecido. Las mayores reducciones de población se han producido en Comunidad Valenciana (-24.958), Castilla y León (-23.124) y Andalucía (-17.739).
En términos relativos, Castilla y León (-0,9%), Extremadura y Principado de Asturias (ambas con un -0,8%) presentan las mayores reducciones de población. Por el contrario, los mayores aumentos se dan en islas Baleares (0,7%), Comunidad de Madrid (0,6%) y Cataluña (0,4%).
Las comunidades autónomas más pobladas son, igual que en 2016, Andalucía, Cataluña y Comunidad de Madrid. Las que tienen menos población también siguen siendo La Rioja, Cantabria, y Comunidad Foral de Navarra.

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