martes, 14 de enero de 2020

La población española supera los 47 millones gracias a la inmigración. Huffpost

La población de España supera los 47 millones gracias a la inmigración, y eso es positivo

Las bajas tasas de natalidad, unidas al incremento en la esperanza de vida situarán a España próximamente como el segundo país más viejo del mundo.


arthobbit via Getty Images
Por Alberto Ares, director del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) , Universidad Pontificia Comillas; y Cecilia Estrada Villaseñor, investigadora en el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas:
Por primera vez en su historia España supera los 47 millones de residentes. Según los últimos datos de población en España, este aumento se produjo debido al saldo migratorio positivo de 209.097 personas.
Por otra parte, seguimos la tendencia de envejecimiento de nuestra población, con un saldo vegetativo negativo de 45.002 personas, es decir, el número de defunciones supera ampliamente la tasa de nacimientos. El crecimiento poblacional se debió al incremento de nacionalidad extranjera, dado que la sociedad española se redujo.
La población de España supera los 47 millones gracias a la inmigración, y eso es
 
INE
Distintos organismos internacionales y economistas españoles alertan del envejecimiento y de la pérdida de población debido a los saldos negativos. La pirámide poblacional y las proyecciones para los próximos años, así lo acreditan. Las bajas tasas de natalidad, unidas al incremento en la esperanza de vida situarán a España próximamente como el segundo país más viejo del mundo.
Tanto la OCDE, el FMI, como AIReF en España, entre otros, plantean la oportunidad de la incorporación de personas inmigrantes en España como una de las soluciones a este problema. Estos organismos hablan de la necesidad de absorber 5,5 millones de personas migrantes hasta 2050, y varios economistas en España hablan de la necesidad de una media de 250.000 a 300.000 al año. Paradójicamente, estas cifras coinciden con las llegadas de las que hemos hablado anteriormente.

El gran reto con las personas de origen migrante

¿Cómo poder acoger y planificar una verdadera política de integración y cohesión social en España para acoger a esos 5,5 millones de personas migrantes o a los 7,3 millones de personas de origen migrante que residen actualmente en nuestro territorio? Este es el reto.
España tiene la capacidad de ejercer un cambio de tendencia sobre estas cuestiones, no es nuevo el hecho de que seamos nosotros quienes busquemos una mejora en cuanto a la recepción, pero no solamente. La integración y la cohesión social son claves en el sentido del encuentro entre personas.
Los parámetros de segregación racial han ido en aumento. Las personas que llegan y se quedan a vivir en España buscan una estabilidad; sin embargo, existen estructuras ya tratadas por distintos teóricos de la sociología que hablan sobre espacios desde los que se defiende la segregación racial, social y espacial, determinando así una situación donde tiene lugar en muchos casos la discriminación y la violencia.
Uno de esos espacios son los titulares de las noticias y la manera en la que se enfoca la información que se difunde a la sociedad. Se hace desde la representación de un momento, una imagen que impacte, sin tener en cuenta los efectos de la misma en los receptores de esta información.
Estos, en su mayoría, no reaccionarán a los datos, sino a la emoción que esa imagen les haga sentir. Quizá por ello la percepción de invasión sigue presente, incluso cuando este año, las llegadas por frontera sur son menores que las de 2018, según datos del INE. Es aquí donde se desarrollan las lógicas elementales del prejuicio racial, ya que los medios también utilizan el prejuicio dentro de los procesos de comunicación. Una tendencia que hay que cambiar.
No en vano, en estos últimos años, el foco sobre el ámbito migratorio se ha puesto en las entradas por Frontera Sur, hablando de entradas masivas, invasión, oleadas… Las cifras contradicen el escándalo, dado que las llegadas por frontera sur representan un 5% de las entradas anuales de inmigrantes en España.
Además, los migrantes que entraron por Frontera Sur por vía marítima o terrestre en 2019 fue de 32.513, una reducción casi de un 50% con respecto a 2018.
La población de España supera los 47 millones gracias a la inmigración, y eso es
 
Ministerio del Interior, Gobierno de España.

Los datos reales sobre migración

Las comunidades de Marruecos y Rumanía siguen siendo las más numerosas dentro del colectivo inmigrante. Los mayores incrementos en términos absolutos se produjeron entre la población colombiana (27.920), venezolana (24.238) y marroquí (20.627), con un descenso en la de Ecuador (-1.651) y Rumanía (-964).
En términos relativos, los mayores incrementos se dieron en la comunidad venezolana (18,1%), hondureña (15,4%) y colombiana (14%). Cabe señalar que estas son las nacionalidades que más solicitan asilo en España.
La población de España supera los 47 millones gracias a la inmigración, y eso es
 
INE
El número de personas extranjeras en España se sitúa en 5.023.279, con una tendencia positiva durante los últimos años, por lo que saldo migratorio es positivo.
Es también significativa la cifra de población de origen inmigrante (personas que han nacido fuera de nuestro territorio) que reside en España con 7.305.869, lo que supone un 15,51% de la población total.
Se consolida la entrada de personas migrantes con residencia en España. En el primer semestre de 2019, entraron en España 348.625 inmigrantes, una tendencia similar a la producida en los años anteriores. La cifra total del año 2018 fue de 643.037 personas inmigrantes en España (333.672 fue el saldo migratorio).
Con todo, las sociedades receptoras son, en algunos casos, resistentes al cambio y desean mantener lo que conocen hasta ese momento, el llamado “orden social”, lo cual es algo que se mueve desde una conciencia colectiva y que los determina. Es ahí donde hemos de encontrar el balance como sociedad y primar los valores que nos caracterizan. Encontrar en la acogida esa vocación por la humanidad que nos define y que dejará claro quiénes somos.

jueves, 9 de enero de 2020

Desertificación en España. El País

La tierra agrícola está cansada

El monocultivo, la poca materia orgánica, las siembras anuales y el excesivo laboreo provocan la degradación del 40% del suelo

Finca de girasol en Castilleja de Guzmán, Sevilla.
Finca de girasol en Castilleja de Guzmán, Sevilla.
Paulino Martín, agricultor de 71 años en Fuente el Saúz (Ávila), recuerda cuando el pueblo diversificaba las producciones, de cereales a forrajes, pasando por leguminosas para alimentación de sus cabañas ganaderas y para la alimentación humana. El objetivo, sobre todo, era dejar descansar la tierra. “Ahora estamos abusando de ella, la estamos forzando a producir año tras año a base de abonos minerales y se va a volver contra nosotros”, señala. “Los agricultores sabíamos mejor que nadie qué tierra debía descansar como barbecho o leguminosa para así lograr buenas cosechas y, además, ahorrar en abonos”.
Diferentes foros coinciden en que aproximadamente un 40% de los suelos ya están degradados. En el caso de España, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que un 75% del territorio ya es susceptible de desertificación y que un 20% ya sufre este problema. Cada año, como consecuencia de la erosión provocada por el viento y por la lluvia, se pierde una media de 30 toneladas de tierra por hectárea, según los datos recogidos en el Mapa de Aridez en España del Programa de Acción Nacional contra la desertización del Ministerio de Agricultura. Estudios de la Organización Mundial para la Agricultura (FAO) señalan que aumentar un centímetro el grosor de tierra puede tardar 1.000 años.
Como consecuencia de un excesivo laboreo, del abuso de monocultivos o de fertilizantes, la materia orgánica se halla por debajo del 2%; hay un riesgo de mineralización de los suelos; una excesiva compactación de la tierra; más salinización, acidificación y, en definitiva, un agotamiento y fatiga de los mismos por unas prácticas insostenibles. Todo ello supone un atentado contra la salud del suelo, pero, además, un riesgo para la propia alimentación humana ante una población en expansión.
Frente a este escenario, un preparador de baloncesto pediría un tiempo muerto para tratar de modificar la estrategia en la utilización de la tierra. Desde la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos, AEAC-SV, su director, Emilio González, reclama un cambio en el modelo de gestión de los suelos: el laboreo mínimo o no laboreo, no voltear la tierra, dejar en el suelo restos de la cosecha como materia orgánica frenando así la erosión y sujetando el agua en la tierra, una mayor rotación de los cultivos, más superficies de barbecho, aumento de cultivos de leguminosas fijadores de nitrógeno y, en definitiva, dar un descanso a una tierra que está dando ya síntomas de fatiga.
Para acceder a las ayudas de la actual Política Agrícola Común y, sobre todo, la que se avecina, la Unión Europea contempla medidas más duras como la obligación de dejar un 5% de tierra de barbecho cuando la superficie de cultivo supere las 15 hectáreas; las rotaciones y diversificación de cultivos a partir de las 10 hectáreas de forma progresiva, y la obligación de la siembra de cultivos fijadores de nitrógeno con leguminosas como lentejas, guisantes, alholvas, vezas o yeros que, en el caso de España, en muchas zonas donde era habituales prácticamente han desaparecido.
Bruselas pide algo que antaño era una decisión voluntaria del propio agricultor, que conocía mejor que nadie las posibilidades de cada parcela. “Ahora se siembra año sí y año también, cumpliendo las exigencias comunitarias de superficie de abandonos. Tratamos de cuidar la tierra porque es nuestro patrimonio, a partir de análisis de suelos y usando las tecnologías más modernas para dar a cada parcela las dosis justas en volumen y del nutriente que necesita”, señala Edu Ausin, uno de los pocos jóvenes en Mazuela, Burgos. Raul Torrego, de Aldehorno, en Segovia, recuerda las sementeras cuando se vaciaban de basura corrales y tenadas para abonar los campos. Hoy casi no quedan esas basuras y se usan purines de las granjas de cerdos con la obligación de infiltrarlos en la tierra; abonos positivos, pero peligrosos por el riesgo de perjudicar la tierra y contaminar los acuíferos.
La AEAC-SV trabaja en distintos proyectos como el Life Agromitiga o Mosoex (Aumento de materia orgánica, gestión sostenible de sistemas extensivos), financiado por el Ministerio de Agricultura. Este último pretende impulsar y divulgar un modelo innovador de gestión de los suelos que permita aumentar el contenido en carbono, luchar contra la erosión y la degradación, la reducción de emisiones de gases efecto invernadero y, en definitiva, dar una nueva vida para una tierra que se agotaba mejorando su fertilidad.

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