domingo, 4 de febrero de 2018

Nuevas actividades de ocio. El culto al cuerpo y su impacto económico en España. Diario El País

El culto al cuerpo moldea un negocio floreciente


La industria vinculada a las actividades deportivas en España, que da empleo a cerca de 195.000 personas, se ve favorecida por los nuevos hábitos de vida saludables que han echado raíces en la sociedad.

El culto al cuerpo moldea un negocio floreciente
El pasado 31 de diciembre 40.000 personas, todas uniformadas de azul, esperaban junto al estadio Santiago Bernabéu la salida de la San Silvestre Vallecana. La lluvia y los 23 euros que costaba la inscripción no fueron obs­tácu­lo para que se batiese un nuevo récord de participación. El éxito de la famosa carrera de 10 kilómetros es solo un ejemplo del auge del ejercicio físico en España, en torno al cual florece a su vez un prometedor negocio. En 2016, últimos datos oficiales disponibles, había 33.000 empresas cuya principal actividad era deportiva, con una plantilla conjunta de 194.000 trabajadores. España es el tercer país de Europa en empleo vinculado al deporte, solo por detrás de Alemania y Reino Unido. Además, el gasto de los hogares en bienes y servicios deportivos crece a tasas anuales cercanas al 6% y se acerca a los 4.500 millones de euros.
Más que una moda pasajera, los expertos creen que estamos ante una tendencia que ha venido para quedarse. “Es un sector en claro ascenso. La gente está cada vez más concienciada de que hay que adquirir hábitos de vida saludable y el deporte ayuda a lograr ese objetivo. Además, el ejercicio forma parte de un lenguaje universal que contribuye a establecer relaciones y, como tal, lo hemos incorporado a nuestro ocio”, explica Carlos Cantó, profesor de Sport Business en Esade.
La industria del deporte amateur es muy transversal. Abarca desde los fabricantes de prendas y artículos hasta las grandes cadenas de distribución, pasando por las empresas propietarias de gimnasios, las que organizan eventos, las agencias de viajes especializadas, las academias y los servicios de medicina deportiva, entre otros actores. “En general, todas las áreas están mejorando sus resultados. Que el sector deportivo haya crecido tanto en los últimos años a pesar de la crisis habla del gran potencial que tiene como dinamizador de una economía”, señala Marc Menchén, director de la publicación especializada Palco23.
La heterogeneidad de la industria no impide que afloren algunos rasgos comunes, como la tendencia a la concentración, el apetito de los fondos de inversión internacionales por el mercado español, una balanza comercial deficitaria al importar más de lo que se exporta o la competencia basada en la guerra de precios. “Antes, hacer deporte era caro, pero ahora se ha popularizado mucho. Correr es una actividad saludable que requiere un esfuerzo económico relativamente pequeño. Además, el desem­barco de los gimnasios de bajo coste permite apuntarse a un club por menos de 30 euros al mes. A medida que el paro va disminuyendo, notamos que la gente va animándose a practicar actividades que exigen un mayor gasto como, por ejemplo, el esquí”, subraya Fernando Pons, socio de Deloitte y responsable del área de Sports.
El negocio del fitness español está en buena forma. Las cadenas de gimnasios facturaron 950 millones de euros en 2017, un 6% más que en el ejercicio anterior. Así se desprende del Observatorio Sectorial DBK de Informa D&B, que al cierre del año ha contabilizado 3.950 centros deportivos en funcionamiento, un 1% más que en 2016. Este buen comportamiento se atribuye “a la favorable coyuntura económica, la preocupación por la salud, la amplia oferta y el buen comportamiento del gasto en los hogares”. A pesar de que la notable presión sobre los precios limita la mejora de los ingresos de las cadenas de gimnasios, las previsiones de los expertos hablan de un crecimiento anual del 4% en el periodo 2018-2019, lo que permitiría al sector superar los 1.000 millones de facturación conjunta dentro de dos ejercicios.

La fiebre del gimnasio

La consolidación del negocio del fitness en los últimos años ha provocado una mayor concentración, ya que el 23% de la cuota del mercado lo tienen las cinco principales empresas de la industria, con notable presencia de los grupos low cost. Supera, Body Factory, Gofit, Serviocio y Holmes Place lideran el sector por número de abonados, con más de 800.000 clientes de forma conjunta. Los consultores especializados en esta área creen que la compra de grandes cadenas o de grupos independientes va a ser la tónica de crecimiento en los próximos años. En este proceso, además, han empezado a llegar al negocio de los gimnasios grupos de capital riesgo que olfatean buenas rentabilidades futuras. Entre los últimos movimientos destacan la venta a Portobello de los centros deportivos Supera, la adquisición por parte de Mutua Madrileña y Torreal de Ingesport (que opera los gimnasios Gofit) o la compra de Virgin Active (Richard Branson) por parte de la cadena británica Holmes Place.
“Hace una década, una buena parte de los gimnasios eran municipales, pero desde 2010 aproximadamente los grupos privados se han dado cuenta de que pueden hacer sostenibles los centros. La actividad del fitness se mueve con márgenes muy ajustados porque las empresas están en plena fase de expansión. Aunque la industria todavía es muy joven, hemos entrado en una etapa de consolidación y los grandes fondos quieren participar en ella”, argumenta Marc Menchén.

Un empleo para jóvenes bastante precario

Del último Anuario de Estadísticas Deportivas, publicado en 2017 y elaborado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se desprende que la industria vinculada al ejercicio físico es una gran dinamizadora de empleo en uno de los segmentos de la población que más lo necesitan: los jóvenes.
Los resultados de este informe indican que este sector generó trabajo para 194.000 personas en 2016, un 1,1% del empleo total de ese año. Las diferencias más significativas respecto al perfil general se registran por tramos de edad, con una proporción mayor de jóvenes de 16 a 24 años, 19%, frente al 4,5% observado en el conjunto del mercado laboral español, y de personas de edades comprendidas entre 25 y 34 años (28,9% en el caso de las actividades deportivas, frente al 20,6% del total del mercado).
El trabajo vinculado al deporte se caracteriza también por una formación académica mayor que la media, presentando tasas de educación superior más altas: 49,8% frente al 42,1%. El 89% de los trabajadores deportivos es asalariado, cifra por encima de la media del mercado, y presenta tasas de temporalidad y de empleo a tiempo parcial superiores.
Precisamente, el anuario de la revista especializada Palco23 hacía hincapié en la necesidad de aprovechar la fase expansiva que vive esta industria para mejorar el marco de relaciones laborales a través de nuevos convenios. “Se trata de una cuestión crucial para poner fin a uno de los problemas del sector, como son los bajos salarios de los trabajadores de instalaciones deportivas y la temporalidad”. El salario mínimo en este segmento oscila entre los 794 euros y los 1.098 euros.
Otro rasgo de esta industria es que es más de servicios que de manufactura. En España existen 33.071 empresas deportivas. La mayor parte de ellas, el 79,2%, se corresponden con actividades como la gestión de instalaciones, clubes deportivos o gimnasios. Solo un 0,6% de las compañías de este ramo se dedica a la fabricación de artículos deportivos, mientras que el 20,2% tiene como finalidad el comercio al por menor de artículos en establecimientos especializados.
Una asignatura pendiente del gremio deportivo es la internacionalización, como demuestra el abultado déficit comercial. En conjunto, el valor de las exportaciones de bienes vinculados al deporte en 2016 se situó en 802,6 millones de euros, frente a unas importaciones de 1.757,5 millones. La UE es el principal destino de las exportaciones, y China es el principal suministrador de importaciones.
En el negocio de la distribución de artículos deportivos se repiten las dos características del sector de los gimnasios y que hablan también de un gran dinamismo: crecimiento de ventas y un proceso de consolidación para dejar el mercado en manos de cada vez menos jugadores. La batalla por la venta de material deportivo en España tiene en Decath­lon el claro dominador hasta el momento. Para la empresa francesa el país ibérico es uno de sus principales mercados exteriores. En 2016, últimas cuentas depositadas en el registro mercantil, facturó por valor de 1.639 millones de euros, un 4% más que el ejercicio anterior, y su beneficio atribuido mejoró un 7,2%, situándose en 119 millones. A pesar de estas cifras, Decath­lon, con 162 tiendas en España, ha virado su estrategia basada en grandes superficies en las afueras de las ciudades para buscar emplazamientos en el centro, como demuestra la reciente apertura de tiendas en calles tan comerciales como Fuencarral y Ortega y Gasset en Madrid.
“En el caso de los fabricantes y distribuidores hay que destacar una tendencia creciente como es el auge de un estilo de vida casual. No todo el consumo de ropa deportiva está vinculado al deporte, hay otro factor que explica su crecimiento, como es la aceptación social de prendas informales en ámbitos como el laboral. Antes era menos habitual acudir al trabajo en zapatillas deportivas, ya no. La digitalización, especialmente en el ámbito de las redes sociales, y los millennials y sus hábitos de vida más cómodos y saludables explican este auge”, argumenta Luis Lara, senior advisor de KPMG. La popularización de la práctica de yoga o pilates, junto con la apuesta de la ropa casual, explica que grandes cadenas de moda como Zara, Uniqlo o H&M hayan lanzado sus propias colecciones de ropa deportiva.

La forja de una alianza

En respuesta al dominio de Decathlon, algunos de sus rivales movieron ficha en 2017. La firma británica JD Sports, propietaria de la cadena de tiendas deportivas Sprinter, firmó una alianza con la portuguesa Sport Zone, el distribuidor propiedad del grupo Sonae, para aglutinar los negocios de las tres empresas en la Península a través de una sociedad conjunta denominada JD Sprinter Holdings. La alianza suma 300 tiendas y unas ventas agregadas de 450 millones.
“El crecimiento medio debería estar en el entorno del 3% anual. El sector de la distribución de artículos deportivos es muy dinámico y caben formatos muy diferentes, lo cual es atractivo para la inversión”, señala David Segarra, responsable de JD Sports Iberia. “Actualmente existen dos estrategias. Aquellos grupos en los que hay un mayor peso de las grandes marcas del sector, que ofrecen productos inspirados en las grandes celebridades del deporte, que pueden usarse para la competición o en el día a día. Y por otro lado, hay operadores que han hecho su apuesta por la marca propia con precios muy ajustados. En este último caso el volumen es muy determinante”, añade.
Si el mundo de la distribución de artículos deportivos se encamina a la configuración de gigantes, la tendencia en los fabricantes de prendas y material sigue el mismo camino. Los acuerdos con los distribuidores son clave para los productores. Se trata de empresas globales que no pueden llegar a todo el mundo, ni a todos los estratos sociales, con sus propios puntos de venta. Por eso su estrategia actual pasa por concentrarse en el canal online y la apertura de tiendas emblemáticas (flagship stores), dejando el resto en manos de terceros, con los que llegan a acuerdos que a veces incluyen colecciones en exclusiva para el propio distribuidor.
“Estas políticas comerciales solo están al alcance de las grandes marcas deportivas. Hace 20 años subsistían firmas nacionales o incluso regionales, pero han ido de­sa­pareciendo en favor de multinacionales que tienen presupuestos suficientes para invertir en publicidad y patrocinios, dos de las vías clave para crecer en este negocio. El único camino para las empresas pequeñas es buscar una actividad de nicho y especializarse. Casi ninguna marca afronta todos los deportes y ahí sí hay oportunidades”, reconoce Luis Lara, de KPMG.
En un mercado con semejantes barreras de entrada, el auge de la práctica deportiva en España beneficia sobre todo a empresas como Adidas, cuyas ventas alcanzan 380 millones (2016), con crecimientos superiores al 8% en los últimos años. La única marca nacional que pelea en un negocio dominado por gigantes como Nike, Puma, New Balance, Reebok o Under Armour es Joma. Esta firma toledana facturó en 2016 por valor de 158 millones, un 18% más que en 2015, y duplicó su beneficio hasta situarlo en 15,17 millones.
“Hemos notado un mayor nivel de exigencia por parte del consumidor. Cada vez demanda mayor especificación del producto, mejor calidad y más tecnología en las prendas. Es un cliente formado, que compara diferentes productos antes de tomar la decisión de compra, lo que nos exige estar en continuo proceso de innovación y mejora”, apunta Marina López, directora de marketing de Joma. Esta compañía fue fundada hace ya 50 años y la internacionalización ha sido un motor clave en su supervivencia. Actualmente, las ventas en el exterior suponen el 55% del total. “La estrategia de crecimiento a medio y largo plazo se basa en tres pilares: la inversión en logística, seguir investigando para mantener la calidad del producto y aumentar el porcentaje de exportación”, según López.
Otro subsector de la industria deportiva que vive un momento dulce es el turismo especializado en actividades físicas. Los viajes realizados por españoles con un fin deportivo sumaron cuatro millones (el 4,7% del total) en 2016, mientras que las entradas de extranjeros por este motivo llegaron a 1,4 millones de desplazamientos. El gasto conjunto asociado al turismo deportivo asciende a 2.400 millones, según datos del INE. “Somos un país privilegiado por clima y desde el punto de vista geográfico al tener costa, montañas, infraestructuras… Se trata de un tipo de turismo con un gasto medio elevado y debemos trabajar con una promoción adecuada, usando campañas de nicho con la ayuda de las nuevas tecnologías, para desarrollar todo el potencial que tenemos. En el caso del golf, por ejemplo, deberíamos convertirnos en la Florida de Europa”, apunta José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.
El desarrollo del turismo deportivo provoca que surjan agencias de viajes especializadas en actividades con gran demanda, como son las carreras populares. Algunos hoteles también están renovando sus instalaciones para ofrecer servicios específicos como talleres de reparación de bicicletas. “Durante la temporada de invierno, en Baleares casi el 50% de la ocupación hotelera son grupos de ciclistas. El turismo deportivo es de alto poder adquisitivo y nada conflictivo. Aporta un gran valor añadido, pero hace falta una estrategia coordinada de las diferentes administraciones para su promoción”, dice Rafael Gallego, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje.

Tareas pendientes

El crecimiento del negocio vinculado al deporte no debe esconder que aún hay cosas por hacer para exprimir su potencial. La encuesta estatal de hábitos deportivos tiene carácter quinquenal y la última se realizó en 2015. Según este estudio, el porcentaje de la población activa que practica deporte al menos una vez por semana pasó del 37% en 2010 al 46,2%. A pesar de este incremento, la sociedad española es aún bastante sedentaria y ocupa el décimo puesto de la UE en la práctica de actividades físicas.
Además de recuperar un IVA más bajo para los artículos deportivos, los expertos creen necesario aprobar una nueva ley del deporte para promocionar aún más el ejercicio. “La legislación vigente se remonta a 1990. Han cambiado muchas cosas en la sociedad desde entonces y sería bueno actualizar la normativa. En concreto, introducir incentivos fiscales para las empresas que fomenten la práctica del deporte entre sus empleados como hay en otros países, destinar más dinero público a campañas de sensibilización entre la población, o fijar un marco para el patrocinio y el mecenazgo”, según Marc Menchén. Desde el Consejo Superior de Deportes reconocen la importancia de la inversión en este campo para las arcas públicas: “Se estima que cada euro invertido en actividad física y deporte representa de cara al futuro un ahorro de entre dos y cinco euros en inversión socio-sanitaria”.

Industria automovilística española. Diario El País



Más de 50.000 empleos con los coches ‘made in Spain’
Las marcas negocian dentro y fuera de las fábricas para adjudicarse y mantener los modelos de las 13 plantas de producción de vehículos de España






La producción española de vehículos cerró 2017 con 2.848.335 unidades, un 1,5% menos que en 2016. Sin embargo, los fabricantes son optimistas y negocian convenios con los sindicatos para asegurarse la adjudicación de nuevos modelos y mantener los actuales. Las 13 fábricas de coches en España emplean a unas 52.651 personas y por cada uno de estos puestos se calcula que se crean "cuatro o cinco" indirectos. En la UE hay unas 230 plantas que compiten por asignarse los vehículos. Anfac, la patronal de los fabricantes, explica que "retener un modelo significa mantener el empleo", pero que ser competitivos no solo debe pasar por rebajar los salarios.



Producción en España PSA. Cuenta con fábricas en Madrid, Zaragoza y Vigo. Esta última es su mayor planta con 434.850 vehículos fabricados en 2017 y donde emplean a 5.500 personas. Sin embargo, tiene asignado en 2018 el lanzamiento del proyecto denominado K9, que sustituye la producción de Berlingo y Partner.
En Figueruelas (Zaragoza), tras llegar a un preacuerdo de convenio entre los sindicatos y la empresa para cinco años, se da por hecho que la fábrica producirá el nuevo Opel Corsa, aunque aún no se ha anunciado oficialmente. En 2017, de 382.425 coches, 196.424 fueron Corsas. La planta, que emplea a 5.389 personas buscaba ser más competitiva reduciendo costes laborales, con la congelación de los salarios en 2018 y un aumento del 50% del IPC en 2019 y 2020 y del 60% en 2021 y 2022. En Figueruelas también fabrican el Citroën C3 Aircross, Opel Meriva, Opel Crossland X y Opel Mokka.
En Madrid fabrican el C4 Cactus (59.397 unidades) con 950 trabajadores. Esta planta, como la de Vigo, tiene unos costes laborales un 17,2% por debajo de la de Zaragoza, lo que la convierte en más competitiva y se le asignará un nuevo modelo a partir del año 2020 que "asegurará la continuidad de la fábrica durante la próxima década".
Seat-Audi. Las marcas, pertenecientes al grupo Volkswagen, tienen su fábrica en Martorell (Barcelona) con una producción de 455.470 vehículos de los modelos León, Ibiza, Arona y Audi Q3. Este último será reemplazado por el Audi A1, al fabricarse sobre la misma plataforma industrial —llamada MQB— del Ibiza, el Arona y los dos modelos de Volkswagen, lo que mejora la rentabilidad al compartir proveedores y componentes.
La planta de Martorell emplea a unas 8.000 personas y 265 han pasado de temporales a indefinidas en 2018 por "las perspectivas de producción". Desde Seat explican que su competitividad se debe a que tienen un "convenio colectivo muy flexible". Entre otros, tienen una bolsa de horas, que permite trabajar más cuando hay más producción y descontar el tiempo cuendo hay menos trabajo. En cuanto al sueldo, la última congelación fue en 2009 y desde entonces "ha subido como mínimo al nivel del IPC". El último convenio se firmó en 2016 hasta 2020 y se introdujo una paga de beneficios que "vincula el éxito de la empresa a los trabajadores".
Ford. La cadena automovilística fabricó 417.000 coches en 2017 en Almussafes (Valencia), donde tiene seis modelos adjudicados y 7.791 empleados. Estos aceptaron a finales de enero el principio de acuerdo sobre el plan de competitividad con el que, explican desde Ford, "aseguran la estabilidad de la planta los próximos años". El plan incluye un aumento salarial para la plantilla del 2,5% en 2019, del 1,5% en 2020 y un aumento relacionado con IPC más un 0,5% en 2021.
Renault. El grupo tiene plantas en Palencia y Valladolid. En esta última fabrica los modelos Twizy y Renault Captur (250.000 unidades en 2017). Para esta producción cuenta con 3.900 personas. En Palencia, donde fabricó el año pasado 293.000 vehículos y emplea a 3.200 personas, produce el Megane IV y el Kajdar. Renault ha firmado un plan industrial hasta 2020 que garantiza carga de trabajo y 2.000 empleos fijos adicionales en el grupo, además de la producción de un nuevo vehículo en Valladolid en 2019.
En el plan con los sindicatos acordaron un incremento del salario del 0,50% en 2017 y del 1% en 2018, 2019 y 2020, con una cláusula de revisión salarial por la que se abonaría una paga única, no consolidable, equivalente a la diferencia entre el 2% y el IPC real. Además, tienen medidas de flexibilidad como la posibilidad de poner en marcha un turno para la producción los fines de semana y festivos.
Mercedes. En su planta de Vitoria, donde emplean a 5.000 personas, fabrican el Vito y el Clase V, ambos adjudicados hasta 2024. En 2017, produjeron 150.250 unidades. "Se adjudicaron por nuestro conocimiento en furgonetas y monovolúmenes y la flexibilidad pactada en el último convenio que permite hacer frente a las variaciones del mercado", afirman fuentes de Mercedes. La empresa tiene previsto sacar su versión eléctrica en 2018, aunque no concretan si aumentará la plantilla.
Volkswagen. La marca alemana tifabrica el Polo en Navarra, desde 1983, con una media de 1.386 coches diarios. A finales de 2018 comenzarán la producción de un vehículo adicional. "Es muy buena noticia para el empleo y da estabilidad al no depender de un único coche, asegura la vida de la planta 10 ó 15 años", comentan fuentes de la empresa.
Volkswagen explica que a partir del 2019 subirá la producción media —esperan llegar a los 350.000 vehículos—, y el empleo. En la actualidad cuentan con 4.893 trabajadores y calculan un incremento cercano al 10% de la plantilla. Para conseguir la nueva adjudicación presentaron junto a los sindicatos una propuesta de competitividad a la matriz. Entre las medidas esta la subida salarial para 2018 del 50% del IPC y el incremento en un día el calendario laboral, hasta los 216, a cambio de que la empresa contratara entre 300 y 500 personas más.
Nissan. La marca tiene fábricas en Barcelona y Ávila. En la primera producen el Navara, el Alaskian y la furgoneta NV 200 (y el modelo eléctrico) y dejan de fabricar el Pulsar. Nissan tiene 4.200 empleados en Barcelona y 480 en Ávila. En esta fábrica producen el NT 400 y se plantearon el cierre. Tras unas duras negociaciones en las que los trabajadores perdieron hasta un 30% de su salario, decidieron reconvertirla para producir piezas a partir de 2019. Desde la empresa aseguran que "en ningún caso esta transformación va a afectar a los puestos de trabajo".
Iveco. La marca está especializada en la producción de camiones. Así, cuenta con dos fábricas en las que divide sus vehículos ligeros y pesados. En Valladolid, produce los modelos Daily y Daily camión ligero y tiene 948 puestos de trabajo. En la capital española fabrica los vehículos pesados Stralis y Trakker con una plantilla de 2.400 personas.












jueves, 25 de enero de 2018

Estrecho de Gibraltar. Nuevas investigaciones. Diario El País

La geografía oculta del Estrecho de Gibraltar


Una investigación internacional analiza la interacción de su fondo marino con la corriente de agua mediterránea y la influencia de ésta en el clima global 

 
Lo extraordinario ya es evidente a la vista en el Estrecho de Gibraltar: dos mares unidos entre dos continentes por una separación de apenas 14,4 kilómetros que parece menguar -aún más- los días claros. Pero, oculto, aún hay mucho más. “Cuando lo miras, no eres consciente de lo que ocurre justo debajo”, reconoce el oceanógrafo Ricardo Sánchez. Para hacer visible lo invisible, tanto él como el geólogo marino Luis Miguel Fernández han participado en una investigación internacional encaminada a definir el itinerario y comportamiento de la corriente mediterránea de agua que penetra en el Atlántico. Su potencia la hace capaz de modificar la orografía submarina de la zona -cartografiada ahora también al detalle-, bifurcarse en meandros e, incluso, influir en el alterado clima global.
“Había una imagen desenfocada de un proceso que es relevante. Ahora hemos conseguido documentarlo con un nivel de detalles sin precedentes”, reconoce orgulloso Sánchez sobre unos estudios que comenzaron en 2009 y han implicado trabajos de campo, laboratorio y análisis de datos. En la investigación multidisciplinar ha participado el Instituto Español de Oceanografía -a cuya sede en Cádiz pertenecen Sánchez y Fernández-, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, las universidades de Málaga, El Algarve, Lisboa y Royal Holloway de Londres. Las conclusiones de su trabajo se han publicado ahora en la reconocida revista Science Advances.
A través de esos 14,4 kilómetros de estrecho, dos corrientes marinas superpuestas equilibran los flujos en una conexión única entre las dos grandes masas de agua. En el trasvase, el flujo mediterráneo -más salino y, por tanto, más denso- discurre hacia el Atlántico pegado al fondo, mientras que el atlántico -con menos salinidad y densidad- se adentra hacia el Mediterráneo cabalgando sobre las aguas salientes. La fuerza de la corriente salina, en resistencia con el agua atlántica y en rozamiento erosivo contra el fondo, crea canales y es capaz de bifurcarse en dirección hacia las islas Azores e Irlanda. “Sale del Estrecho en chorro -como detalla Sánchez-, desborda en cascadas y se divide en diversas ramas pegadas al talud continental. Se abre en la margen exterior como los meandros de un río”.
Y no es común encontrar este tipo de dinámicas submarinas, ahora esclarecidas al detalle. “El golfo de Cádiz es un sitio único porque los procesos de desborde de aguas densas no son frecuentes, más allá del Mar de Noruega, el Estrecho de Dinamarca o el Mar Rojo”, añade el experto en oceanografía física. Este carácter excepcional animó a Sánchez y sus compañeros a realizar diversas campañas de trabajo de campo, a bordo de buques del Instituto Español de Oceanografía. Los científicos emplearon diversos instrumentos de medida anclados a una roseta oceanográfica, una herramienta cilíndrica, equipada además con botellas de recogida de muestras de agua, que puede sumergirse a gran profundidad.
Desplazamiento y subdivisión de la corriente mediterránea en el Atlántico en la zona del golfo de Cádiz. 
Desplazamiento y subdivisión de la corriente mediterránea en el Atlántico en la zona del golfo de Cádiz.
En distintos puntos de los primeros 200 kilómetros del golfo de Cádiz, la instrumentación permitió obtener datos de la dirección, velocidad e intensidad de la corriente mediterránea; además de la temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y turbidez del agua. Lo que no quedó recogido por los sensores, a 24 datos por segundo, se obtuvo en posteriores análisis de laboratorio. A esta toma de resultados, se sumó la realización de un mapa topobatimétrico en tres dimensiones del fondo marino, gracias a las ecosondas multihaz (con frecuencias de entre 40 y 100 Hz), equipadas en los cascos de los buques. Eso ha permitido descubrir de forma exacta la morfología del fondo del Estrecho, una valiosa información que completa mapas similares ya elaborados en zonas adyacentes del Mediterráneo.

Ríos submarinos

Si se pudiesen drenar los mares que bañan el Estrecho, quedaría al descubierto una intrincada orografía de valles, montañas, surcos, pozas o volcanes de fango. Sin ir más lejos, a 60 kilómetros al oeste de Cádiz, se alza una impresionante cordillera submarina que rivaliza en dimensiones con la Subbética. Esta compleja morfología del fondo, que se extiende desde los 360 a los 1.500 metros de profundidad, es, en gran parte, consecuencia del empuje de varios millones de metros cúbicos de agua por segundo.
Sección que muestra la mayor salinidad de la corriente mediterránea y cómo la orografía del fondo marino la condiciona y divide.
Sección que muestra la mayor salinidad de la corriente mediterránea y cómo la orografía del fondo marino la condiciona y divide.
En el potente desbordamiento del Mediterráneo, se produce un único chorro que traza una amplia curva que actúa sobre el fondo. El impacto con la orografía divide el chorro en subcorrientes que, pese a irse diluyendo, mezclada con aguas menos salinas, se mantienen inalterables durante cientos de kilómetros. “La historia exacta de la geomorfología curva y bifurcada del canal de Gibraltar sigue siendo oscura, no obstante tiene consecuencias para la dinámica oceánica. Así ha venido ocurriendo durante los últimos cinco millones de años”, como reconoce en sus conclusiones el estudio.
La investigación tiene aplicaciones prácticas para aportar más información sobre la dinámica de las comunidades marinas (incluyendo estudios sobre sus efectos en los recursos pesqueros). Puede servir para orientar la instalación de infraestructuras submarinas, como cables. Sin embargo, su mayor valor radica en los datos que aporta para posteriores estudios climáticos. “Puede ayudar a comprender el funcionamiento del clima en el Atlántico Norte”, avanza Sánchez. Allí se forman las aguas profundas, generadoras de la gran corriente marina que parte de “la cinta transportadora oceánica que define el clima global”, como resume el oceanógrafo.
Las últimas investigaciones apuntan a la desaceleración paulatina de esta corriente mundial, debido al deshielo de Groenlandia provocado por el calentamiento global. Frente a este cambio trascendental, la constatación de la llegada del flujo mediterráneo hasta ese punto demostraría “su carácter fundamental en el mantenimiento de esta corriente”, tal y como vaticina el investigador gaditano. La inyección de estos aportes salinos densos en la cuenca atlántica justo podría contrarrestar el efecto del calentamiento climático en la formación de estas aguas profundas, al disminuir la flotabilidad superficial en los mares del Norte.
Incorporado al saber internacional sobre las dinámicas de corrientes marinas, este estudio en el Estrecho de Gibraltar puede servir de apoyo a futuras investigaciones que arrojen más luz en este campo. Mientras, Sánchez ya vislumbra los próximos avances en sus indagaciones. “Hemos conseguido una imagen estática de este fenómeno de desbordamiento. Ahora queremos averiguar su variabilidad estacional. Esto solo era el primer paso”, remacha el científico con una media sonrisa.
 

viernes, 15 de diciembre de 2017

Aumenta la desigualdad económica en España y en el mundo

Primer informe global World Inequality Report

El 10% de los españoles posee el 57% de la riqueza desde hace 30 años

  • Un estudio a escala mundial demuestra el impacto desigual de la globalización
En España el patrimonio de los más pobres es 45 veces inferior al de los más ricos 
Más ricos, pero más desiguales. Es el resultado del primer informe World Inequality Report, un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores, coordinados por el aclamado economista Thomas Piketty. Los resultados, que se presentaron ayer en París, ponen en tela de juicio los efectos positivos de la globalización, que han tenido un impacto muy dispar.
Desde comienzos del siglo pasado hasta los años ochenta las desigualdades disminuyeron grosso modo en la mayoría de los países. Pero desde entonces se han incrementado “en casi todas las regiones del mundo”, reza el informe.
Desde 1980 el 1% más rico de la población mundial ha acumulado el doble que el 50% más pobre, o lo que es lo mismo, el 27% de los nuevos ingresos generados en el mundo fueron a parar al 1% más rico, mientras que el 50% más pobre de la población mundial sólo obtuvo el 13% del crecimiento total.
El 11% de la riqueza de los hogares españoles está en paraísos fiscales
La divergencia ha sido evidente entre Europa Occidental y Estados Unidos, que contaban con niveles similares de desigualdad en 1980 pero que se encuentran hoy en situaciones muy distintas. Mientras que la participación del 1% con mayores ingresos era cercana al 10% en ambas zonas en 1980, se incrementó un 12% en Europa Occidental en el 2016, mientras que se disparó un 20% en ese 1% estadounidense.
En el caso español, el aumento del bienestar económico fue espectacular. “España ha experimentado un incremento mucho mayor que el resto de países avanzados en el ratio de riqueza de los hogares sobre la renta nacional total”, recuerda a este diario Clara Martínez-Toledano, coautora del informe. Durante los años ochenta hasta finales de los noventa esta relación alcanzó alrededor del 400%, pero con la burbuja inmobiliaria este ratio empezó a subir rápidamente hasta alcanzar el máximo de más del 700% en el 2007.
Así ha evolucionado la riqueza del 1% que más tiene
Así ha evolucionado la riqueza del 1% que más tiene
El informe resalta que entre 1985 y 1991 los precios de la vivienda se triplicaron, y que entre 1996 y 2008 se volvieron a triplicar, un fenómeno que solo tiene parangón en Japón. Tras el pinchazo, las cosas volvieron a su cauce, aunque, gracias al incremento agregado en el precio y el stock de viviendas en España, los hogares podían disponer de un cojín más amplio que el de inicios de los ochenta.
Lo más curioso es que a pesar de este gran crecimiento en la riqueza privada a nivel agregado, la concentración de esta no ha fluctuado mucho en este periodo (1984-2013). Como si las desigualdades se hubiesen congelado en el tiempo. En este sentido, Martínez-Toledano aporta dos explicaciones.
Europa es el único continente que ha sabido contener las desigualdades
“Por un lado, el 10% más rico en España e incluso los grupos aún más ricos destinan una fracción muy grande de su cartera a riqueza inmobiliaria, mucho mayor que la que concentran por ejemplo en Francia. Por tanto, los más ricos también se vieron perjudicados por la caída de los precios en la vivienda, lo cual permitió que la concentración de la riqueza no aumentara mucho tras la burbuja”, indica.
“Por otro lado –continúa esta experta–, los individuos en la parte más alta de la distribución de riqueza reajustaron su cartera sustituyendo sus activos inmobiliarios (en gran medida gracias al incremento en la adquisición de vivienda en España por parte de no residentes) por activos financieros para evitar que sus niveles de riqueza cayeran”. Esto les permitió mantener una situación económica de privilegio.
La fotografía al final ofrece el siguiente cuadro: el 10% de los españoles, con un monto de 813.000 euros por adulto, tiene el 57% de la riqueza. Y así desde hace 30 años. El estudio concluye también que el 50% más pobre posee sólo 7% de la riqueza nacional, con un patrimonio medio ligeramente superior a los 18.900 euros. Cuarenta y cinco veces menos .
También hay que destacar el aumento del uso de paraísos fiscales para custodiar (o esconder) los activos a medida que la riqueza del país aumentaba. El dinero oculto al fisco se disparó un 1.400% en apenas dos décadas. En la actualidad, el 11% de activos en manos de ciudadanos españoles está en paraísos fiscales, de los que el 8,6% no se declara. Un porcentaje superior a la media y por un importe de 146.000 millones de euros. Situación que no contribuye a reducir las desigualdades crónicas que parecen haberse instalado en el país. Spain is different.


      Un 1% de los españoles acumula el 20% de la riqueza
Un estudio sobre desigualdad muestra que el 50% de los españoles con menos recursos solo posee el 7% de la riqueza personal del país
A nivel mundial, desde 1980 el 1% más rico de la población mundial ha acumulado el doble de riqueza que el 50% más pobre
      
                      
España es el país en el que más ha aumentado la desigualdad salarial
Imagen de archivo de una persona pidiendo en la calle. EFE
El 1% más rico de la población española concentra el 21,1% de la riqueza personal del país. Así se desprende de  un estudio sobre desigualdad presentado este jueves, publicado por el World Inequality Report y coordinado, entre otros, por el economista Thomas Piketty. La investigación ha contado con la participación de 100 académicos de todo el mundo, entre ellos la española Clara Martínez-Toledano.Los responsables del estudio, una investigación a nivel mundial, alertan de que "la desigualdad económica es un fenómeno generalizado y ha ido en aumento desde los años 80". Sus datos reflejan que desde 1980 el 1% más rico de la población mundial ha acumulado el doble de riqueza que el 50% más pobre. ¿Cuántas personas están detrás de estos porcentajes? En términos numéricos, el 1% más rico representa actualmente a 75 millones de individuos, mientras que el 50% más pobre equivale a 3.700 millones.
Para la población española, el informe recoge varias cifras que ilustran esta desigualdad. Entre ellas: el 10% de la población española más rica acumula desde mediados de los años 80 el 57% de la riqueza personal del país. Este 10% más adinerado de los españoles cuenta con una riqueza media de casi 813.000 euros por adulto (datos del 2013).
En el otro lado, el 50% de los españoles con menos ingresos, solo acumula el 6,6% de la riqueza personal del país. Para esta mitad de los españoles la riqueza media es de 18.900 euros, según el informe.
Si comparamos ambas cifras: la riqueza media de una persona que se encuentra en el 10% de la población más adinerada es 43 veces mayor a la media de quien está entre el 50% menos boyante.
Para el total de la población en España, la media de la riqueza por persona es de 144.000 euros.
El informe indica también que la desigualdad es más acusada para las jóvenes, entre los 20 y 39 años, y disminuye para los mayores de ese rango. Por edades, los que cuentan con una mayor riqueza media en la última década son los españoles alrededor de los 65 años. El siguiente gráfico desglosa por años (2001,2007 y 2013), en los que se muestra un ligero retraso de ese pico en la riqueza media de los españoles
Distribución de la riqueza de los españoles por edad, en los años 2001, 2007, 2013.
Distribución de la riqueza de los españoles por edad, en los años 2001, 2007, 2013. "Informe sobre la desigualdad global"
El pasado noviembre,  la Comisión Europea puso en evidencia a España al calificar de "crítico" el nivel que ha alcanzado la desigualdad.

Una desigualdad estable durante tres décadas

Los investigadores ilustran que estos porcentajes de concentración de riqueza se han mantenido estables en las últimas tres décadas. Entre las causas que explican esta continuidad en el caso de España figuran que el patrimonio de los españoles se concentra sobre todo en bienes inmuebles y la crisis afectó también a los más ricos.
Porcentajes de la concentración de la riqueza entre el 1% más rico, el 10% más rico y el 50% con menos ingresos de los españoles.
Porcentajes de la concentración de la riqueza entre el 1% más rico, el 10% más rico y el 50% con menos ingresos de los españoles. "Informe sobre la desigualdad global"
España es el país de todos los analizados en el estudio en el que más ha crecido la riqueza personal en los últimos 30 años, ya que casi se ha duplicado, al pasar de representar el 380% del PIB en 1984 a suponer el 650% en 2014, si bien antes de la crisis llegó al 780% en 2007.
La investigadora Clara Martínez-Toledano, que se ha encargado de la parte española del informe junto con Facundo Alvaredo (coordinador), Miguel Artola y Luis Estévez, ha explicado a la agencia Efe que este aumento del patrimonio de los españoles ha sido principalmente consecuencia del "boom inmobiliario" que elevó de forma exponencial el valor de la vivienda.
Composición de la riqueza personal de los españoles, de 1984 a 2014.
Composición de la riqueza personal de los españoles, de 1984 a 2014. "Informe sobre la desigualdad global"
El informe resalta que entre 1985 y 1991 los precios de la vivienda se triplicaron, y que entre 1996 y 2008 se volvieron a triplicar, un fenómeno que solo tiene parangón en Japón.
Martínez-Toledano subraya que esta es asimismo la razón de que la crisis no aumentara la desigualdad -al menos en lo que a la riqueza agregada de los hogares se refiere-, dado que el grueso del patrimonio de la población más rica también estaba invertido en inmuebles y el desplome del sector residencial restó valor a sus propiedades.
No obstante, la investigadora matiza que los individuos más ricos han tenido más capacidad para adaptarse a la crisis y diversificar sus carteras hacia otros tipo de activos; una opción que no han tenido los hogares con menos ingresos.
De hecho, sin tener en cuenta la propiedad de vivienda dentro de la riqueza personal de los españoles, una posesión muy extendida en el conjunto de la población (al contrario de lo que ocurre en otros países), la desigualdad se agudiza: el 1% más rico de los españoles pasa a poseer más del 30% de la riqueza personal del país, en lugar del 21,1%.
Porcentaje de la riqueza personal del 1% más rico en España, contando la propiedad de vivienda y sin ella.
Porcentaje de la riqueza personal del 1% más rico en España, contando la propiedad de vivienda y sin ella. "Informe sobre la desigualdad global"

Dinero sin declarar en paraísos fiscales

La investigadora Martínez-Toledano añade que si a ese 1% más rico de los españoles se le sumaran los 146.000 millones de euros que el informe estima que los españoles más acaudalados tienen sin declarar en el extranjero, la concentración de la riqueza se incrementaría en tres puntos para ese colectivo, al pasar del 21 al 24%.
Respecto a la tendencia a futuro, dice que dependerá de cómo se comporten las tasas de ahorro, ya que si la franja de población más rica ahorra más que la población más pobre la desigualdad se incrementará, mientras que si no hay grandes diferencias en el ahorro la concentración de la riqueza se mantendrá en niveles estables.
Al respecto, recuerda que antes de la burbuja inmobiliaria las tasas de ahorro en general eran altas, pero cayeron en la creencia de que endeudarse para acumular vivienda era una buena inversión






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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Población española. Últimos datos definitivos del INE. Primer semestre 2017. Diario El País

Mueren más españoles de los que nacen por tercer año consecutivo


En el primer semestre de 2017, en España perdieron la vida 219.835 personas y llegaron 187.703 bebés, un crecimiento vegetativo de -32.132 personas 


Una pareja de jubilados en el parque del Retiro en Madrid.
Una pareja de jubilados en el parque del Retiro en Madrid.

España sigue perdiendo población. Por tercer año consecutivo, con las cifras provisionales del primer semestre de 2017, el país continúa con la tendencia que comenzó en 2015: más defunciones que nacimientos. Entre enero y junio, según la encuesta que este martes ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), han perdido la vida 219.835 españoles y han llegado 187.703 bebés, lo que equivale a un crecimiento vegetativo —diferencia entre los que se van y los que vienen sin tener en cuenta los movimientos migratorios— de 32.132 personas menos.
Los 187.703 nacimientos constituyen una cifra sorprendentemente baja: en lo que va de siglo XXI nunca habían llegado tan pocos bebés a España en los primeros seis meses del año. Hay que remontarse hasta 1999, cuando nacieron 185.222 personas de enero a junio, para encontrar una cantidad tan escasa, según el INE. Para Julián López Colas, investigador del Centro de Estudios Demográficos, la tendencia es significativa: "Cada vez tenemos una sociedad más envejecida, con más personas mayores, con una pirámide de población que tiene cada vez la punta más ancha y la base más estrecha. Además, esto va a ir en aumento por un efecto de inercia, con las estructuras de población desplazándose".
El crecimiento vegetativo negativo que arrojan los datos del primer semestre de 2017 es el mayor de la serie histórica de esta última década. Hasta ahora, nunca España había perdido tanta población en solo seis meses en términos de nacimientos y defunciones. En 2015, el ejercicio que hasta este martes tenía el récord negativo en el primer semestre, la pérdida fue de 21.280 personas. De enero a junio de 2016, el otro año de esta década en el que el crecimiento vegetativo no fue favorable, el país se quedó con 10.045 españoles menos. "Para mí esta fluctuación, que puede parecer grande, no es tan significativa, porque depende del volumen de población de cada generación. Este 2017, por ejemplo, han cumplido 80 años los nacidos en plena Guerra Civil, en 1937, pero lo importante es la tendencia, que España sigue envejeciendo", explica López Colas.
Los datos de la encuesta Movimiento Natural de la Población del INE muestran que el número de nacimientos en el primer semestre de 2017 se ha reducido un 6,3% con respecto al año pasado, de los 200.255 a los 187.703. También han aumentado las muertes, con un incremento del 4,5%: frente a los 210.300 fallecimientos de los primeros seis meses de 2016, de enero a junio de este año han perdido la vida 219.835 españoles.
El saldo vegetativo solamente ha sido positivo en tres comunidades: Madrid (5.163), Murcia (1.327) y Baleares (301). Mientras, Galicia, una de las regiones más envejecidas de España, ha tenido el mayor saldo vegetativo negativo (-7.942 personas) con 8.870 nacimientos y 16.812 muertes, seguida de Castilla y León (-7.906) y Comunidad Valenciana (-3.935).
Del total de bebés llegados entre enero y julio, los datos aún provisionales del INE indican que 91.065 han sido niñas (un descenso interanual del 6,28%) y 96.638, niños (6,26% menos). En cuanto a las muertes, 109.912 personas que perdieron la vida eran hombres (un incremento interanual del 2,71%) y 109.923, mujeres (un 6,42% más).
A pesar de las cifras negativas, el crecimiento vegetativo suele mejorar en los últimos seis meses del año. En 2016 y 2015, por ejemplo, hubo más nacimientos que muertes de julio a diciembre, aunque el resultado anual siguió sin ser favorable con -28 y -2.278 personas, respectivamente. Uno de los motivos que explican esta diferencia entre un semestre y otro es el invierno, que llega a finales de diciembre. "Hay más nacimientos en verano y hay más defunciones en los meses fríos. Los cambios de estaciones para personas en edades terminales a veces son definitivos", cuenta López Colas.

Menos matrimonios

Durante el primer semestre de 2017 también se ha alcanzado la cifra más baja de matrimonios de la última década. Solo se han casado 68.769 parejas, lo que supone un descenso del 6,2% respecto al mismo periodo de 2016. Además, el INE especifica que 1.966 bodas corresponden a relaciones entre personas del mismo sexo, una medida aprobada en 2005 durante el primer gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. El País Vasco con un incremento del 3,9%, es la única comunidad en la que ha aumentado el número de casamientos de enero a junio con respecto a los mismos meses de 2016.
Como en el caso de los nacimientos, el número de bodas suele aumentar en los últimos seis meses del año. Además, López Colas relativiza este descenso: "El matrimonio es la manera tradicional de formar una familia y tener hijos, pero hoy en día está la cohabitación y otras formas de unión más diversas que no vienen recogidas en esta estadística. No hay un registro de estas cohabitaciones en toda España, por lo que los números pueden ser engañosos".


domingo, 10 de diciembre de 2017

Incidencia del desafío independentista en la economía catalana. Diario el País

Claves para reconstruir la marca Cataluña


Los empresarios abogan por la estabilidad institucional para restablecer la imagen internacional de la comunidad y revertir los daños del desafío independentista

El desafío independentista ha provocado una crisis de confianza sin precedentes en la economía catalana. La inestabilidad política y la inseguridad jurídica que generaron los planes del Gobierno cesado de Carles Puigdemont dieron lugar a una fuga masiva de sedes sociales de sectores estratégicos para la primera economía de España y generaron un deterioro inmediato en el mercado laboral y en sectores como el turismo, el comercio y la vivienda. La repercusión internacional de esa crisis ha dañado la reputación de Cataluña, que ha acabado afectando a la marca Barcelona, una de las mejor posicionadas del planeta.
El mundo económico y empresarial trata ahora de contener los daños y mira al día siguiente del 21-D para tratar, si es posible, de revertir alguna de las decisiones que se han visto obligadas a adoptar cientos de empresas. Economistas, empresarios e inversores coinciden en que la clave es una vuelta rápida a la estabilidad legal e institucional.
Tras la Gran Recesión, Cataluña encadenó tres años que invitaban al optimismo. La economía aceleraba en el tercer trimestre su ritmo de crecimiento gracias al vigor de la industria y al motor del sector exterior: el récord de exportaciones y turistas extranjeros y la llegada masiva de capital foráneo. Ese dinamismo se había trasladado al mercado laboral que, tras haber tocado fondo en 2013 con una tasa de paro del 24,3%, había logrado remontar hasta reducir el desempleo hasta el 12,5%, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Y ello a pesar del constante ruido político: momentos como las elecciones autonómicas de 2015, planteadas como un plebiscito sobre la independencia, y la declaración independentista del 9 de noviembre de 2016 forzaron la marcha a Madrid de conglomerados como el de los accionistas mayoritarios de Almirall o Naturhouse, la cadena hotelera Derby Hotels o la agroalimentaria Vall Companys. Desde 2015 Cataluña ya venía perdiendo entre 200 y 300 empresas al año, según la patronal catalana Fomento del Trabajo. Los Gobiernos de la Generalitat, sin embargo, minimizaron esos traslados y atribuyeron todas las advertencias a un supuesto “discurso del miedo”.
Pero los avisos se hicieron realidad tras el referéndum ilegal del 1 de octubre y las comparecencias de Puigdemont en el Parlament para declarar la independencia. El daño todavía no puede ser evaluado por completo, pero algunos indicadores hacen concluir que el perjuicio para la economía catalana es innegable. Empezando por el termómetro social más sensible, el desempleo. El crecimiento del número de parados se duplicó en octubre en Cataluña respecto al que experimentó el conjunto de España, alcanzando la mayor subida desde 2008. El dato de noviembre tampoco fue bueno: bajó respecto al año pasado, pero subió el relación a noviembre y de una forma más intensa que en los ejercicios anteriores. Ese aumento se debe al fin de la temporada turística, pero también al deterioro de la actividad económica

Crisis en todas partes

La inestabilidad también llegó a actividades que parecían ajenas a la crisis. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), tras ocho años batiendo récords, la llegada de turistas extranjeros se redujo un 4,7% en octubre respecto al año anterior y las ventas del comercio minorista cayeron el 3,9%. Las matriculaciones de turismos se han ralentizado, mientras que la demanda inversora para comprar viviendas se ha desplomado un 40%, según Tecnocasa. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) estima que si el conflicto se enquista en 2018 la economía catalana podría estancarse al perder, en el peor escenario, 2,7 puntos de crecimiento. “Lo que ha ocurrido es de manual: ha aumentado el riesgo político, ha caído la seguridad jurídica y eso ha generado un impacto sobre las decisiones de inversión y compra y la marcha de sedes sociales. Sobre el papel, la situación es reversible, pero depende de variables políticas que no sé si están claras”, explica Francisco Longo, profesor y secretario general de Esade.
A los empresarios les preocupan, sin embargo, las consecuencias a medio y largo plazo de las tensiones políticas que vive Cataluña. En especial, el daño que pueda haber sufrido la marca Barcelona, la parálisis de inversiones y, sobre todo, la fuga de centros de decisión de grandes corporaciones. La patronal catalana ha reclamado un plan de incentivos fiscales para revertir la situación y algunas organizaciones han empezado ya a trazar un plan de acción para superar el bache. Pero está en manos del próximo Gobierno catalán que los mercados recuperen su confianza por Cataluña. “Dependerá de lo ocurra el día 21 y después. Si el Gobierno que se forma está dentro de la senda constitucional esto es reversible. Se recuperará la confianza y la seguridad jurídica para que las empresas desarrollen su actividad”, sostiene José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, quien advierte que en caso de que el nuevo Ejecutivo vuelva a la unilateralidad la situación puede llegar a ser de “colapso”. “Ya no solo estaríamos hablando de cambios de domicilio social y fiscal, sino incluso de deslocalizaciones en la prestación de servicios o incluso de producción”, avisa Bonet.
Para el catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona y expresidente del Círculo de Economía, Antón Costas, el requisito para lograr la recuperación es que todos los interrogantes se despejen rápido y que se adopten medidas fiscales de acompañamiento, puesto que existe una percepción de que la fiscalidad catalana perjudica más a las rentas medias y altas por encima de otras comunidades. “Si hay un escenario de estabilidad política derivado de que se abandona la vía unilateral una buena parte de las decisiones de sacar la sede de Cataluña pueden revertirse. Pero ese escenario debe darse pronto, porque cuantos más meses pasen y las empresas se lleven a sus directivos, más complicada será la vuelta”, remacha Costas.
Tras el golpe que ha supuesto haber perdido la opción de albergar la Agencia Europea del Medicamento, las organizaciones catalanas tratan ahora de controlar los “daños emergentes”. Fuentes de Fomento del Trabajo explican que estos van desde cancelaciones de reservas y eventos hasta el freno de pedidos u operaciones que no se verán hasta los próximos meses. Y así llegó el deterioro de la marca Barcelona. La capital catalana ha ido construyendo en los últimos años una imagen sólida que la ha situado en la cima de las clasificaciones mundiales: según el último barómetro de The Reputation Institute, Barcelona es la octava ciudad con mejor percepción a nivel mundial, por delante de Milán o Toronto. La ciudad no es solo uno de los principales destinos turísticos europeos, tanto para ocio como para negocios, sino que había logrado construir un ecosistema propicio para sectores como el farmacéutico y el tecnológico. Barcelona: sun, beach and start-ups, sintetizaba un titular de Financial Times.

La inistencia en el procés producirá deslocalizaciones de servicios y producción
El lobby Barcelona Global, una plataforma en la que participan directivos y empresas catalanas y multinacionales con base en la ciudad, constata ese daño. “El procés y los acontecimientos de los últimos meses han impactado de forma negativa en la marca y la reputación de Barcelona. Lo hemos visto en las reservas, en algunas convenciones, en las alarmas que generaron algunas compañías aéreas o en las búsquedas de Google. Y todo ello ha contado con el amplificador de los medios internacionales, cuyo foco ha estado centrado en Cataluña en los últimos meses”, explica Mateu Hernández, consejero delegado de la organización. Esta está analizando ahora el alcance del impacto. “Hemos de ver si ha sido grave o muy grave. De momento, sabemos que ha sido una crisis de reputación aguda. Ahora hemos de ver si es breve o se prolonga”, añade Hernández.

Efectos internacionales

“Estamos viendo un impacto claro de esta crisis en la marca Barcelona, también a nivel internacional”, sostiene Yerai Carretero, director de consultoría de The Reputation Institute. La entidad ha realizado dos estudios sobre las consecuencias de las tensiones políticas que atraviesa Cataluña. El primero analizó la percepción de clientes, proveedores o accionistas de 41 empresas que tenían sede en Barcelona. “Constatamos que sí existe una corriente negativa en el resto de España sobre las compañías catalanas”, afirma Carretero. Las empresas que han movido su domicilio a otra comunidad han visto cómo subía su atractivo como inversión fuera de Cataluña, mientras que las que se quedaron vieron lastrada la confianza y la intención de compra. Pero esa moneda tiene otro reverso. Si bien el 77% de los ciudadanos del resto de comunidades apoya los traslados de sede, en Cataluña el 47,8% los desaprueba. “Es como si estuvieras viendo los resultados del CIS y de otros estudios de opinión”, tercia Carretero. Puesto que existe una relación entre la reputación y la intención de compra, esos indicadores pueden señalar el inicio de posibles boicots, si no organizados, espontáneos.
El segundo estudio, que la entidad aún está acabando, analiza la repercusión internacional del conflicto catalán en la marca España y en las diferentes ciudades del Estado. A falta de tener los resultados definitivos, Carretero indica que todas las marcas, en especial la de Barcelona, han quedado “tocadas”. Ante esa situación, Barcelona Global ya se ha arremangado. El objetivo más inmediato pasar por “retener” empresas, congresos y eventos, entre ellos el Mobile World Congress, la joya de la corona de la capital catalana. Sus organizadores de momento mantendrán su compromiso con Barcelona, pero han advertido de que están siguiendo de cerca la situación política y social. “Se han trasladado sedes sociales y fiscales y por lo tanto corremos el riesgo de perder centros de decisión. Estamos trabajando para retenerlos y darles confianza. Porque Barcelona no es una moda, tiene grandes activos en centros de investigación, infraestructuras, capacidad hotelera, emprendimiento…”, explica Mateu Hernández. Pero además, el lobby ha tenido que empezar a hacer cosas que habían quedado en el olvido. “Salir a cazar”, resume Hernández. La potencia de la marca Barcelona hizo innecesario salir a por más turistas, capital o empresas. Eso ha cambiado. “Tenemos que ir fuera a buscar inversiones, acontecimientos que antes llegaban solos, centros de decisión, atacar el mercado norteamericano si vemos que sus turistas dejan de venir…”, añade el consejero delegado la entidad. Barcelona quiere volver lo antes posible a competir dentro de ese grupo de Champions.

Un escenario estable debe darse pronto, las empresas no van a esperar para actuar
La división sobre estudios de inversión de Financial Times da fe del atractivo inversor de la capital catalana. Barcelona fue señalada como la mejor ciudad del sur de Europa para llevar a cabo nuevos proyectos y la segunda del continente (solo detrás de Edimburgo) y quinta del mundo con una mejor estrategia para captar capital. La ciudad ha sido elegida para proyectos de grandes empresas como Amazon, Tesla o Norwegian Airlines, entre otras. Sin embargo, tras la aprobación de las leyes del referéndum los despachos de abogados notaron un frenazo en la actividad que, según explican varios de ellos, hoy sigue congelada. “Los comités de inversión de las multinacionales perciben Cataluña como una zona de riesgo y hemos perdido proyectos en favor de otras jurisdicciones. Algunas oportunidades no volveremos a verlas. Otras esperamos que regresen, pero eso va a requerir tiempo”, explica el directivo de un bufete que pide no ser citado. El presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, Jaime Malet, advirtió antes del referéndum ilegal que muchas empresas tenían preparado el “botón rojo” para cambiar el domicilio social y frenar inversiones. “Me acusaron de azuzar el discurso del miedo”, lamenta. “Lo que ha ocurrido en Cataluña no había sucedido nunca y no hay que minimizarlo. Se han ido 2.900 empresas en dos meses. El único precedente que tenemos es Quebec, y allí se fueron 700 en 12 años. Si no se recupera la estabilidad, las compañías elegirán otros lugares en los que invertir”, apunta.
Los directivos de las grandes multinacionales tienen en su mesa informes de bancos de inversión, centros de investigación y agencias de calificación de riesgos advirtiendo sobre los riesgos de Cataluña. Sin embargo, casi todos esos pronósticos antes y después del 1 de octubre descartaban una posible declaración independentista. “Hay un antes y un después. Antes daban una probabilidad cero a que eso sucediera. Y pasó, por lo que nunca más se podrá asignar ese 0%”, recuerda José García Montalvo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra. El riesgo de invertir en Cataluña, por lo tanto, hoy sigue vivo. Y eso, sostiene García Montalvo, se traduce en la demanda de una mayor rentabilidad por parte de los inversores. Algunas gestoras, de hecho, aprovecharon la crisis del mes de octubre para comprar bonos catalanes, cuya rentabilidad se disparó por la incertidumbre política. Es el caso de Buy&Hold, que anunció la adquisición de deuda catalana a largo plazo con una remuneración del 6%.
Los inversores internacionales coinciden en que ahora la actitud es wait and see. “Los movimientos que observamos en los mercados sugieren que algunos inversores han reducido su exposición a la región. Pero la pregunta más interesante es hasta qué punto las empresas no financieras están evitando la región para sus inversiones en actividades productivas. Eso, después de todo, determinará la tasa de crecimiento a largo plazo de la región”, explica Stephen Brown, economista en la firma de investigación Capital Economics. Brown sostiene que “muchas compañías habrán puesto sus planes en espera hasta las elecciones” y advierte de que otras pueden estar “preocupadas” si pretenden afrontar “grandes proyectos de inversión” en Cataluña, por lo que podrían optar por otras regiones españolas. “Para volver a comprometerse, estas empresas tal vez quieren ver señales concretas, por ejemplo, que Madrid haga una oferta que reduzca el apoyo independentista”, apunta. Hani Redha, director general de carteras globales de la gestora de fondos PineBridge, que administra 75.000 millones de euros, explica que tras el referéndum hubo salidas de capitales a corto plazo. “Creemos que esa fase ya finalizó y hay un considerable optimismo sobre las perspectivas de crecimiento en Europa y España”, afirma Redha, quien aun así advierte de que “la incertidumbre política puede dirigir al inversor” hacia “otras economías periféricas, como Italia, hasta que haya más claridad en el frente político en España”.
La gran batalla, sin embargo, será el regreso de las sedes sociales. Desde el pasado 2 de octubre, 2.930 empresas se han llevado su domicilio social a otras comunidades. Cataluña se ha quedado sin apenas corporaciones del sector bancario y asegurador y compañías cotizadas, pero también se han llevado sus cuarteles generales empresas industriales, tecnológicas y hoteleras. Algunas, como CaixaBank o Planeta, han recalcado que la decisión es definitiva. Otras, como Banco Sabadell, se han llevado unidades como la secretaría general. E incluso algunas pymes han trasladado equipos a su nueva sede. Los empresarios han planteado al Gobierno central un plan de incentivos fiscales para que estas regresen. Ángel Talavera, economista de la zona euro en Oxford Economics, es “escéptico” al respecto. “Estas empresas se trasladaron por la inseguridad jurídica que había y mi perspectiva es que ahora habrá un periodo largo de tensión política, aunque parece que la parte más intensa de esa crisis ya la hemos pasado. Tendremos que ver cómo se adaptan los mercados a ese ruido”, afirma.

La importancia de la sala de mandos

Cuando Boeing anunció en marzo de 2001 su intención de reubicar sus cuarteles generales de Seattle se abrió una carrera de otras ciudades para hacerse con esa sede social. El gigante de la fabricación de aviones se llevaba solo 500 de los casi 200.000 empleados que tenía en Estados Unidos, pero eran los que conformaban el núcleo que adoptaba las decisiones del grupo. A aquella batalla acudieron Chicago, Dallas y Denver, que compitieron con unos generosos paquetes de incentivos fiscales. Ganó Chicago. Según los datos de la propia compañía, la plantilla de Seattle ha disminuido desde entonces de 78.400 a 65.830 empleados, mientras que la de Chicago se ha incrementado hasta los 738 trabajadores. Pero, de acuerdo a los datos de Boeing, mientras la primera genera unos 72.000 puestos de trabajo indirectos, la segunda da lugar a 31.000. Es decir, que mientras en el caso de Seattle un empleo crea otro más en la industria complementaria, en el de Boston un puesto de trabajo genera otros 42.
Los partidos independentistas, que gobernaron en Cataluña hasta la aplicación del artículo 155 de la Constitución, minimizaron la fuga de empresas y la redujeron casi a una cuestión burocrática. Pero al menos un tercio de los grupos empresariales que han movido su sede social también se han llevado su domicilio fiscal, lo cual, según la ley, implica trasladar equipos para demostrar que en esas oficinas hay un núcleo de “dirección efectiva”. Eso pone en riesgo que los centros de decisión, estratégicos para cualquier economía, sigan en Barcelona. El exconsejero de Economía Andreu Mas-Colell ha planteado en varias ocasiones la necesidad de que Cataluña cuente con más centros de decisión. Lo hizo cuando la comunidad pasó de tener 11 cajas de ahorros a solo dos grandes bancos, cuya sede acaba de perder, y cuando la recesión obligó a varias multinacionales a cerrar sus fábricas del área metropolitana de Barcelona. Si la sede de esas empresas hubiera estado en Cataluña, dijo entonces, tal vez eso no hubiera ocurrido.
El catedrático de Política Económica, Antón Costas, explica que perder la sede social de una empresa equivale a quedarse sin la sala de mandos. “Cuando la sede corporativa y el CEO de la empresa se desplazan, las decisiones cambian de forma radical. Se contratan servicios complementarios, auditores o ingenieros más cercanos al nuevo domicilio, a la vez que los ascensos dentro de la compañía siguen una lógica de proximidad”, explica el profesor y expresidente del Círculo de Economía. En ese diagnóstico coincide José García Montalvo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra. “Ahí está la cuestión. Los centros de decisión atraen los equipos de investigación, los nuevos productos… Poco a poco la parte de valor añadido va hacia los cuarteles generales”, apunta.
El profesor de Economía de Iese Xavier Vives y la economista Vanessa Strauss-Kahn realizaron una investigación sobre el impacto de los cuarteles generales de las empresas en Estados Unidos. De su estudio se desprende que cuantas más sedes y más diversificadas tenga un área metropolitana, mayor es su renta per cápita, puesto que atrae a trabajadores altamente cualificados y arrastra los cuarteles generales de otras sociedades. Por ello, explican en su trabajo ¿Adónde y por qué trasladan las empresas sus sedes?, los traslados de los cuarteles generales producen alarma entre las autoridades locales. Es el caso de Boeing, pero también de Bank of America cuando decidió trasladarse de San Francisco a Charlotte.

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